El mundo del vino está de luto tras conocerse la noticia del fallecimiento de Michel Rolland en Burdeos, a los 78 años. Influyente, mediático, creador de un estilo y sobre todo de la figura del consultor internacional de bodegas. Nacido entre viñedos y trabajador incansable, seguía asesorando firmas elaboradoras de vino a través de su firma Rolland et Associés.
El mundo del vino lamenta el fallecimiento de Michel Rolland. Su trayectoria profesional es amplia: ha dejado huella en enología, en múltiples países y en las bodegas en las que ha trabajado e incluso puesto en marcha. Su vínculo con el vino ya estuvo marcado desde su nacimiento, en Pomerol, uno de los terroirs más afamados del mundo, dentro de una familia de viñateros. Precisamente entre viñedos, aprendió desde pequeño los secretos de la vitivinicultura y la enología. Tanto su mujer como sus hijas han seguido su estela y se dedican al sector.

Licenciado en Viticultura y Enología en Burdeos, estudió bajo la tutela de reconocidos enólogos como Pierre Sudraud, Pascal Ribéreau-Gayon o Émile Peynaud.
Un enólogo viajero: el primer «Fly wine maker»
Ya en 1973 monta con su mujer en Libourne (Burdeos) un laboratorio de enología, firma que sigue en marcha y por la que pasan muestras de cerca de mil bodegas anuales.
Sobre su papel siempre se destaca que revolucionó la industria al crear la figura del consultor internacional, asesorando a más de 150 bodegas en 14 países. En su bodega de Mendoza (Argentina) ya destacan su perfil de «Fly wine maker» (enólogo volador), esto es un enólogo que trabaja a la vez, en bodegas de diferentes países.
Su influencia no se ha limitado a su país de origen. De hecho ha sido una pieza clave en:
- Argentina: se le ha considerado el «padre» del éxito moderno del malbec, impulsando el Valle de Uco con proyectos como Clos de los Siete.
- Estados Unidos: ha moldeado los vinos de culto de Napa Valley (como Harlan Estate y Screaming Eagle).
- España: ha trabajado con bodegas de renombre como Bodegas Palacio, Marqués de Cáceres y en proyectos en Toro y Ribera del Duero.

Rolland: un estilo propio
Críticos y seguidores hablan de que sus vinos han tenido un sello distintivo, caracterizado por:
- Madurez fenólica: prefería esperar a que la uva estuviera «sobremadura» para eliminar las notas verdes y obtener taninos suaves y aterciopelados.
- Concentración y potencia: vinos con mucho cuerpo, color intenso y fruta muy presente.
- Microoxigenación: popularizó esta técnica para estabilizar el color y suavizar los taninos.
- Uso magistral del roble: vinos con crianza en madera muy integrada.
Su legado en España
En nuestro país ha dejado huella en regiones enteras. Su enfoque en la selección de uva y su trabajo en bodega elevó el estándar de calidad de muchas bodegas familiares que querían competir en el mercado internacional. En Rioja en los años 80 empezó a tener presencia y allí diseñó el considerado primer vino de autor: Cosme Palacio (Bodegas Palacio).
Posteriormente decidió llevar a cabo el proyecto con su nombre asociado al del emprendedor Javier Galarreta. Por primera vez prestaba su apellido en una etiqueta: la gama de Rolland Galarreta está formada por vinos en Rioja, Ribera del Duero y un verdejo.
Asimismo su amor por la tierra y su curiosidad enológica impulsaron tanto a Michel Rolland, su mujer Dany y a François Lurton a descubrir terruños únicos y variedades de uva autóctonas. Su espíritu aventurero los trajo hace más de 30 años hasta Toro y Rueda con Campo Elíseo.
Encumbramiento de un enólogo incansable
Su ascenso y prestigio también se vincula con la figura del afamado crítico de vinos Robert Parker, Rolland estaba creando un estilo de vino, y Parker le respaldaba. De ello se trata en el conocido documental Mondovino (2004) del director de cine Jonathan Nossiter que abordaba temas como la globalización, la concentración del poder, la estandarización de la industria del vino y la influencia de Estados Unidos.
Así los personajes en el documental que quería reflejar el “nuevo mundo del vino” en ese momento eran: Michel Rolland, el influyente asesor en enología a nivel global; el imperio vitivinícola de la familia Robert Mondavi en California; y las familias aristocráticas de Francia e Italia que habían optado por integrar las prácticas del paradigma emergente, distanciándose de sus tradiciones ancestrales. Y un elemento clave de esta narrativa es Robert M. Parker, el crítico de vinos de mayor relevancia internacional y figura cercana a Michel Rolland.

Michel Rolland y su familia
La Familia Rolland extiende su influencia vitivinícola global, con una activa participación en Argentina con Bodega Rolland. Su mujer, Dany Rolland, socia de la bodega y también enóloga, lidera Château Fontenil en Fronsac y el prestigioso laboratorio Rolland en Pomerol, asesorando a cerca de 400 clientes en todo el mundo.
La nueva generación afianza el legado familiar: Stéphanie Rolland dirige la gestión integral de los negocios, incluidas las operaciones en Argentina, mientras que Marie Rolland se encarga de la imagen y el diseño de todos los emprendimientos del grupo.
Su familia informaba a través de la redes sociales de Bodega Rolland sobre su fallecimiento el 19 de marzo: «Michel nos ha dejado, a causa de un infarto fulminante. Aún estaba lleno de energía, proyectos, planes de viaje. Puede ser que su corazón se vio abrumado por esa vida ajetreada que tanto amaba, por sus 55 años de arduo trabajo, sus viajes a todas la latitudes del mundo, su lado pasional y su vida de bon vivant».
Imposible en este contenido resumir su trabajo, trayectoria, pero quedarán su legado y enseñanzas y por supuesto, sus vinos.