La Asociación de Enólogos de la Ribera del Duero y Enartis han organizado una jornada técnica para analizar las ventajas de la implementación de la inteligencia artificial en el viñedo y la bodega.

La Asociación de Enólogos de la Ribera del Duero (Enoduero) ha celebrado una jornada técnica centrada en la implementación de la inteligencia artificial en el viñedo y la bodega. El encuentro, que contó con la colaboración de la firma tecnológica Enartis, un referente con más de 100 años de historia en el sector vitivinícola, sirvió para desgranar las herramientas actuales y las perspectivas de futuro de una tecnología que promete transformar la gestión del sector.

Tecnovino- Asociación Enoduero, Asociación de Enólogos de la Ribera del Duero inteligencia artificial en el viñedo y en la bodega

Antonio de la Fuente, presidente de Enoduero, declara que la inteligencia artificial va a suponer una revolución y nos va a facilitar la vida en muchos aspectos, pero no sustituirá a la profesión del enólogo, que juega un papel principal en la elaboración de un buen vino”.

Por su parte, el director global del departamento de Ingeniería de Enartis explica que la inteligencia artificial será un gran aliado del enólogo. De hecho, ya está posibilitando herramientas de mucho interés”. En concreto, su compañía ha ampliado su capacidad tecnológica con la adquisición de dos empresas: WineGrid, especializada en sensores y digitalización para bodegas, y Parsec, con más de 30 años en el desarrollo de sistemas de automatización industrial. La tecnología avanzada permite a las bodegas controlar mejor sus procesos de vinificación y tomar decisiones más precisas, afirma, convencido de que la IA ayudará a las bodegas a ser más competitivas.

Aplicaciones reales: del campo a la fermentación

Según explica el presidente de Enoduero, en el viñedo se permiten analizar datos procedentes de sensores, drones o satélites para optimizar el cultivo de la vid, detectar estrés hídrico o falta de nutrientes, así como para prever enfermedades y determinar el momento más adecuado para la vendimia. “También puede evaluar factores como el clima, el suelo, las variedades de uva o el histórico de cosechas para predecir la calidad de la uva y su potencial aromático, lo que ayuda a planificar la vendimia y el proceso de vinificación”, explica.

Durante la elaboración del vino, la inteligencia artificial puede controlar parámetros en tiempo real durante la fermentación, como la temperatura, el pH o la densidad del mosto, anticipando posibles problemas y ajustando condiciones para lograr determinados perfiles aromáticos. “Junto a ello, la automatización y los sistemas inteligentes facilitan tareas en bodega, como la clasificación de uvas, el control de temperatura o la logística, mejorando la eficiencia y la trazabilidad del proceso. Hay que adaptarse”, concluye Antonio de la Fuente.