Casa Mortero pone al vino como protagonista de la experiencia al renovar su espacio tras cinco años de trayectoria en Madrid. Ha renovado y ampliado su bodega, duplicando sus referencias a 200, con foco en pequeños productores y vinos de autor. La nueva propuesta de vinos, liderada por el sumiller Diego Vergnani y con la mirada de Juvenal Ventosa, busca ofrecer una experiencia más central y versátil. La casa de comidas Casa Mortero amplía su bodega hasta las 200 referencias
La casa de comidas Casa Mortero, ubicada en pleno centro de Madrid (C. de Zorrilla, 9), comienza una nueva etapa con el foco puesto en el vino. Tras una reforma del local, el restaurante presenta una bodega más ambiciosa cuya carta está liderada por Diego Vergnani, sumiller de la casa, con la mirada de Juvenal Ventosa, histórico del proyecto.

El vino, el gran protagonista
El vino ocupa un lugar central en la experiencia de Casa Mortero. La cava que recibe al comensal a la entrada, complementada con otras cavas que no están expuestas al público, es una forma directa y una declaración de intenciones de Pedro Gallego y Carmen Pereda. Además de lo estético, lo esencial es la ampliación de la bodega, que ha duplicado el número de referencias hasta alcanzar las 200, entre las que hay más de 50 Denominaciones de Origen, algunos vinos sin D.O. y más de 40 variedades de uva y unas 20 referencias por copa que van variando, facilitando el acceso y la curiosidad del cliente.
La carta, en constante evolución, combina etiquetas nacionales e internacionales, con especial atención a pequeños productores, bodegas familiares y proyectos que transmiten identidad, territorio y autenticidad.
Sobre este proyecto, Pedro Gallego declara que “hoy nuestra bodega alberga 200 referencias pero cuando abrimos en 2020 lo hicimos con una carta breve de apenas 30 referencias, la bodega ha crecido con nosotros y evolucionado con la cocina, reflejando el mismo espíritu paciente con el que abordamos todos los frentes de este negocio”.
Un enfoque cercano para comunicar los vinos
Diego Vergnani, sumiller de la casa, explica que intentan “comunicar los vinos desde un enfoque cercano, sin recurrir a tecnicismos excesivos, de manera que conecten tanto con el público más experto como con quienes se inician en el mundo del vino”.
La selección se plantea como una extensión natural del concepto de Casa Mortero, que oscila entre lo de antes y lo de ahora y que cumple con la premisa de la buena calidad, buen precio y un carácter especial. Seleccionan aquellos que encajan en esta filosofía independientemente de su reconocimiento o prestigio.

Vinos que acompañan su cocina tradicional española, caracterizada por sabores intensos y profundos. Se apuesta por un equilibrio entre vinos frescos que contrastan con los guisos y brasas y vinos más estructurados para armonías clásicas. Se encuentran aquí generaciones distintas alrededor de la misma cocina tradicional y en lo que respecta a la bodega esa diversidad se expresa en un diálogo entre quienes buscan la sorpresa y quienes prefieren reencontrarse con lo de siempre. Una selección que está en constante evolución, reflejando la misma paciencia y cuidado que la cocina.
Visibilidad a los pequeños productores y la sostenibilidad
En la propuesta que se ofrece en la carta de vinos de Casa Mortero, se busca la calidad en proyecto de bodegas familiares, emergentes y con una viticultura sostenible. España es el hilo conductor, con guiños especiales a Madrid y Salamanca, pero se incluyen también etiquetas internacionales que aportan diversidad. La bodega es plural: recoge lo tradicional y lo inesperado, lo accesible y lo singular.
Diego Vergnani y Juvenal Ventosa
La propuesta líquida de Casa Mortero está liderada por Diego Vergnani, joven sumiller de la casa. Inició su trayectoria como parte del equipo de sala y, con el tiempo, asumió la responsabilidad de la bodega. A su lado, la figura de Juvenal Ventosa —sumiller desde los inicios del proyecto hasta dar el relevo a Diego— ha sido clave para preservar en la selección la identidad y los principios que definen a Casa Mortero. Actualmente, Juvenal ocupa el cargo de Director de Operaciones del restaurante.
Ambos representan trayectorias distintas que han crecido junto al restaurante, reflejando la apuesta de Casa Mortero por el talento interno y el desarrollo sostenido a largo plazo.
Una casa de comidas contemporánea con identidad propia
Con esta reforma y la ampliación de la bodega, Casa Mortero reafirma su esencia: una casa de comidas contemporánea donde se cocina como siempre y se bebe cada vez mejor. El vino no es un añadido, sino parte integral de la experiencia.

Casa Mortero abrió en septiembre de 2020 con un objetivo claro: recuperar la esencia de las casas de comidas de siempre, aquellas donde los guisos, las brasas y los escabeches eran protagonistas. Desde entonces, se ha consolidado como un refugio gastronómico para quienes buscan sabores reconocibles, elaborados el tiempo que cada plato necesita. En sus cinco años de vida ha crecido de forma orgánica, pasando de un equipo inicial de seis personas a una estructura de diecinueve, sin perder la cercanía ni la calidad. La reciente reforma del local ha supuesto un nuevo impulso: más espacio para comensales, un servicio más ágil y un entorno renovado que mantiene la calidez de siempre.
Su cocina, basada en el recetario tradicional español, viaja por técnicas de siempre –guisos, escabeches, curados y brasas– y presenta platos icónicos como los callos a la madrileña con pata, morro y cecina muy curada, las albóndigas de vaca, el arroz de pato con espárragos trigueros y queso cremoso, el torrezno con patatas “meneás” o su célebre flan de leche tostada al aceite de oliva virgen extra.
Los perfiles detrás del proyecto
Pedro Gallego – fundador y director ejecutivo
Cocinero y empresario gastronómico con más de 15 años de experiencia, Pedro se ha formado en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid y ha trabajado junto a referentes como Javi Goya, Sergi Arola, Alberto Chicote, Gordon Ramsay o Benjamín Urdiain. Ha liderado la apertura de restaurantes en Madrid, Londres y Luxemburgo, combinando su faceta creativa con una profunda visión empresarial.
En 2020 cumplió un sueño personal con la apertura de Casa Mortero, un proyecto creado sin inversores externos, basado en la honestidad, la tradición y la innovación estratégica. Hoy, Pedro combina el papel de chef ejecutivo con el de gestor y director, consolidando el restaurante como un negocio sostenible y de referencia en la capital.

Carmen Pereda – fundadora y dirección estratégica
Licenciada en Bellas Artes en Salamanca y Milán y con un máster en Diseño y Comunicación Estratégica, Carmen ha trabajado en consultoría y desarrollo de proyectos para grandes empresas en España, Europa y Latinoamérica. Su carrera se mueve entre la innovación, el diseño y la comunicación estratégica.
En Casa Mortero ha sido clave para dar forma al concepto, la identidad de marca y el modelo de negocio. Su enfoque metodológico, basado en la innovación y el diseño estratégico, ha permitido construir un proyecto coherente y sostenible en el tiempo, con una identidad clara tanto para el equipo como para los clientes. En la actualidad, Carmen gestiona la comunicación del restaurante y forma parte de las decisiones estratégicas, velando por la coherencia del proyecto en cada paso.