Bodegas, fondos de inversión y organismos públicos se han reunido en una jornada técnica en Madrid sobre el sector del vino español. Organizada por la consultora global de comunicación y asuntos públicos Kreab, el fin planteado fue diseñar la hoja de ruta del vino español ante los cambios en el consumo y la incertidumbre geopolítica.
La consultora KREAB ha celebrado en su sede de Madrid una jornada técnica centrada en las tendencias y oportunidades que están transformando el sector vitivinícola en España bajo el título «La energía del vino: tendencias, innovación y sostenibilidad en el sector vitivinícola«. El encuentro, que ha reunido a representantes de bodegas, fondos de inversión y organismos públicos, ha servido para debatir sobre competitividad, internacionalización, inversión y sostenibilidad en un momento decisivo para el sector del vino, además de para inaugurar la nueva oferta de servicios especializados de la consultora para el sector vitivinícola.

La apertura corrió a cargo de Clemente Mata, subdirector general de Competitividad de la Cadena Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, quien destacó que España es de los mayores productores de vino del mundo y pionera en producción vitivinícola ecológica, con el sector como pieza clave de la cultura española y la Dieta Mediterránea, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Mata hizo hincapié en que el vino afronta importantes retos derivados de los cambios geopolíticos y en los hábitos de consumo.
Estrategia de marca y mercado global
En la jornada técnica también participó Inmaculada de la Haza, socia de Balder, quien afrontó las claves para reducir costes de la gestión de la cartera de Propiedad Industrial en el sector vitivinícola. De la Haza evidenció que en un sector tan regulado como el vitivinícola es fundamental definir una estrategia de marca sólida desde el inicio. Evitar evocaciones geográficas, apostar por marcas denominativas y ajustar la protección a lo realmente necesario son decisiones clave para reducir riesgos y costes. También destacó la importancia de valorar herramientas como la marca internacional y adoptar un enfoque estratégico para las oposiciones.
El consumo mundial del vino
El programa incluyó un diálogo entre Miguel Alba, socio de Comunicación Corporativa de Kreab, y Susana García Dolla, directora general de la Organización Interprofesional del Vino de España, que analizó el difícil momento actual del sector. García Dolla situó el punto de partida: el consumo mundial de vino se encuentra en volúmenes inferiores a los de hace más de tres décadas, presionado por factores como la inflación, la incertidumbre geopolítica, las tensiones arancelarias, los cambios en los hábitos de consumo y la falta de relevo generacional.
A pesar de este escenario, la directora de OIVE subrayó que el vino español cuenta con activos diferenciales y palancas de crecimiento que pueden revertir la tendencia. El potencial de revalorización en las exportaciones, la capacidad de innovar en producto para atender nuevas demandas de consumidores, el liderazgo en sostenibilidad, el vínculo con la Dieta Mediterránea y el crecimiento del enoturismo configuran una hoja de ruta hacia la generación de valor.
Consolidación y estrategia de internacionalización como ejes de transformación
En esta mesa participaron Juan Luis Ramírez, socio fundador de Portobello Capital; María Naranjo, directora de industria agroalimentaria del ICEX; Fernando Villamor, CEO de Bodegas Tamaral; Carlos Bujanda Fernández de Piérola, CEO de Grupo Piérola; y Andrés Septien, propietario de Bodegas Septien.

El debate abordó la competitividad, la inversión y la transformación del negocio bodeguero. Los cambios en los hábitos de consumo, la reconfiguración de los canales de distribución y un entorno geopolítico incierto están obligando a las bodegas a repensar su modelo de negocio.
Fernando Villamor, CEO de Bodegas Tamaral, describió este momento como una coyuntura compleja que requiere identificar nuevas oportunidades tanto en mercados tradicionales como emergentes.
Los participantes estaban de acuerdo en que el sector experimenta una sobrecapacidad estructural. Con más de 4.000 bodegas españolas, gran capacidad instalada y presión creciente sobre precios, Juan Luis Ramírez de Portobello Capital defendió que la consolidación mediante integraciones es la única vía para equilibrar el mercado y recuperar rentabilidad.
Andrés Septien, de Bodegas Septien, reconoció que la incertidumbre actual dificulta decisiones, pero subrayó que la exportación sigue siendo una oportunidad valiosa para diversificar y expandir, especialmente para proyectos más jóvenes.
La estrategia de internacionalización también centró buena parte del debate. María Naranjo, directora de industria agroalimentaria del ICEX, subrayó la necesidad de mantener músculo en mercados maduros como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania mientras se capturan oportunidades en América y Asia, construyendo relatos territoriales diferenciados que aprovechen el activo de Marca España.
Carlos Bujanda Fernández de Piérola, CEO de Grupo Piérola, sumó dos palancas adicionales para generar valor: reconectar con consumidores alejados por percepciones erróneas sobre salud promoviendo el consumo moderado y responsable, y potenciar el enoturismo como herramienta para dinamizar el territorio y crear empleo en zonas rurales.
Tecnología y sostenibilidad frente al cambio climático
La segunda mesa redonda se centró en tecnología, riego, regeneración y cambio climático. Los expertos abordaron cómo la innovación y la gestión sostenible de la tierra están transformando el cultivo y la producción vitivinícola. Contó con Gregorio Muñoz, jefe del Área de Investigación Agroalimentaria del IMIDRA, y Fernando Lázaro, director de Sostenibilidad y Nuevos Proyectos (CSO) de Abadía Retuerta.
Gregorio Muñoz explicó que el patrimonio genético varietal es una herramienta clave para la adaptación climática y que el sector debe trabajar en la calidad que el consumidor demanda. Fernando Lázaro puso el foco en la necesidad de comunicar el impacto positivo del sector, un negocio arraigado a la tierra que genera empleo rural y externalidades positivas con las que el consumidor debe vincularse emocionalmente.
El encuentro desarrollado por Kreab concluyó con un consenso sobre la necesidad de combinar tradición e innovación, reforzar la presencia internacional del vino español tanto en en mercados maduros como emergentes, y adoptar prácticas sostenibles que garanticen la competitividad del sector a largo plazo. Sin olvidar aspectos mencionados en la jornada como la innovación para adaptarse a los cambios climáticos y a las nuevas demandas de los consumidores, además de potenciar el enoturismo.