La capital alavesa acogió el estreno de Wine Shapers, un congreso que reunió a más de 200 profesionales internacionales para debatir sobre viticultura regenerativa, enoturismo y el relevo generacional en la industria del vino.
Vitoria-Gasteiz se consolidó como epicentro del sector con la celebración de Wine Shapers, una cita que reunió a más de 200 profesionales internacionales del ámbito vitivinícola para visibilizar, impulsar y conectar a la nueva generación de profesionales de este ámbito. Se trata de la primera vez que se celebra un encuentro de estas características en el territorio, consolidando a Álava como punto de referencia para el diálogo internacional entre jóvenes talentos del vino. La iniciativa, desarrollada por EDA Drinks & Wine Campus, cuenta con el respaldo del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava.

La jornada inaugural estuvo centrada en la formación y el debate, con mesas redondas en las que participaron jóvenes procedentes de distintos países como Francia, Italia, Argentina, México y China, entre otros, reforzando el posicionamiento del territorio como enclave internacional de referencia. Durante esta jornada, abordaron algunos de los grandes retos del sector: la viticultura regenerativa, el cambio de paradigma impulsado por la nueva generación de elaboradores y la evolución del enoturismo como herramienta estratégica de desarrollo.
El giro hacia la viticultura regenerativa
Bajo el enfoque de “Viticultura regenerativa: más allá de la sostenibilidad”, los participantes reflexionaron sobre la transición desde modelos sostenibles hacia enfoques verdaderamente regenerativos, capaces de generar impacto positivo en el viñedo, el paisaje y la comunidad. En este sentido, los participantes de la mesa redonda, (Carlos López de Lacalle , Artadi, Rioja Alavesa; Roc Gramona, Gramona, Penedés; Paul Chevreux, Vizinho Vinhateiro, Portugal; Ana Laura Rodriguez, Puerta del Lobo, México; y Santiago del Pópolo, PerSé, Argentina), que estuvo moderada por Gonzaga Santesteban (profesor de la Universidad Pública de Navarra) comentaron que parte del trabajo del viticultor se basa principalmente, en la observación de la viña y en la humildad a la hora de interpretarla.
Mesa 1. Regeneración, suelo y adaptación: más allá de las etiquetas
El foco de la mesa redonda podría resumirse en que la viticultura regenerativa no puede reducirse a un conjunto de prácticas ni a una etiqueta de mercado. Frente a la tentación de estandarizar prácticas o discursos, los y las ponentes coincidieron en la necesidad de recuperar una relación más humilde con el viñedo, basada en el conocimiento, la experiencia acumulada y la adaptación constante. En este sentido, participantes coincidieron, cada cual desde su territorio, en una idea transversal: avanzar hacia el futuro del vino pasa, en gran medida, por reinterpretar el pasado en un escenario de cambio climático, cultural y técnico. El panel dibujó un marco de trabajo donde equilibrio, flexibilidad y coherencia territorial se perfilan como claves para la viticultura del futuro.
Además, durante la segunda mesa redonda, titulada “Replantea el vino: cómo una nueva generación está cambiando las reglas” y en la que participaron Federica Boffa (Pio Cesare, Piamonte), Neza Skrt (Aiurri, Rioja Alavesa), Charly Gotchac (Indiano, Gredos), Ian Hongjing Dai (XiaoPu, China) y Manu Michelini (Michelini, Michelini & Mufatto y Dominio del Challao (Argentina, Bierzo y Rioja Alavesa) y moderada por Amaya Cervera (periodista internacional y fundadora de Spanish Wine Lover), se analizó cómo una nueva generación está replanteando las reglas del sector, aportando visión empresarial, sensibilidad medioambiental y una narrativa contemporánea que conecta con nuevos públicos. De este modo, comentaron que la aproximación cultural que se realiza hacia el sector del vino, la creación de experiencias únicas, los nuevos canales de comunicación y la competitividad son algunos de los grandes retos a los que se enfrenta el sector.
Mesa 2. Nuevas miradas, identidad, comunidad
Para los y las ponentes, el cambio generacional no se articula en términos de ruptura, sino de desplazamiento del foco. La innovación ya no pasa tanto por nuevas técnicas como por nuevas formas de interpretar el origen, el legado y el propio papel del productor. Frente a estructuras más jerárquicas o modelos cerrados, esta generación introduce una lógica más permeable: combina tradición y movilidad internacional, cuestiona inercias locales y, sobre todo, incorpora la colaboración como herramienta operativa, no solo discursiva. En paralelo, el punto crítico se sitúa en el consumo. El reto no es únicamente que los y las jóvenes beban menos, sino que el vino ha perdido protagonismo en contextos sociales cotidianos. En este escenario, las redes sociales se ven como una herramienta clave para dar visibilidad a proyectos y territorios en mercados lejanos, pero con límites claros. El verdadero valor sigue estando en el contacto directo: en la experiencia con el productor y en la capacidad de generar vínculos reales. En última instancia, es esa relación la que convierte al consumidor en embajador.

Nuevos paradigmas en la gestión del enoturismo
En cuanto al enoturismo, entendido como experiencia integral y no solo como visita, fue otro de los ejes clave del congreso. En la tercera mesa redonda, titulada “Repensar el enoturismo: experiencia, sostenibilidad y la nueva generación de viajeros”, participaron Rocío Sánchez Mahave (Baigorri, Rioja Alavesa), Jesús Rivera (Vinos El Cielo, México), Paloma Sénéclauze (Château Marquis de Terme, Burdeos), Ester Cardús Llopart (Llopart, Penedès), Filip Rossi (Vinarija i Destilerija Rossi, Croacia) y la moderación de David Mora (consultor de turismo gastronómico y profesor en Basque Culinary Center). El debate giró en torno a los y las visitantes: es de vital importancia conseguir que se sientan verdaderamente cómodos durante la visita, independientemente de su nivel de conocimiento sobre vino, y crear experiencias que resulten memorables.
Mesa 3. Enoturismo: experiencia, sostenibilidad y nuevos viajeros
La mesa evidenció que el enoturismo ha dejado de ser un complemento para convertirse en un eje estratégico para las bodegas. La sostenibilidad ya no se plantea como un argumento comercial, sino como una condición estructural vinculada al largo plazo y, en muchos casos, interiorizada en la propia cultura de las bodegas. Al mismo tiempo, el cambio en el perfil del visitante obliga a un enfoque más flexible, donde la experiencia se diseña casi a medida y el objetivo ya no es solo atraer, sino retener y generar conexión. En este contexto, la tecnología aparece como una herramienta útil, pero subordinada a la relación directa, que sigue siendo el principal diferencial, y siempre sin desviarse del elemento central que es el origen y las personas como verdaderos vectores de valor. En un entorno cada vez más competitivo, el éxito del enoturismo no dependerá tanto de la espectacularidad de la oferta como de su autenticidad, de la capacidad de emocionar y de mantener un vínculo creíble entre paisaje, vino y experiencia.
El programa incluyó también una actividad interactiva con asistentes, que permitió contrastar percepciones sobre consumo, sostenibilidad e innovación, reforzando una idea transversal: el futuro del vino dependerá de la capacidad del sector para integrar tradición, conocimiento y experimentación.
La jornada concluyó con una cata de cuatro referencias guiada por Luis Baselga, Mejor Sumiller de España 2026 por la Guía Michelin, que puso el broche de oro a un primer día marcado por la excelencia técnica y el intercambio de conocimiento.
El programa de Wine Shapers
El programa de Wine Shapers se siguió desarrollando con un enfoque eminentemente experiencial. El 6 de marzo se celebraron cinco rutas enológicas gratuitas con recorridos por localidades emblemáticas de Rioja Alavesa (Laguardia, Labastida, Samaniego, Villabuena de Álava y Elciego), y la costa de Getaria.
Los recorridos se articularon en distintos municipios reforzando la conexión entre paisaje, patrimonio y proyectos vitivinícolas, y las rutas permitirieron visitar bodegas de referencia como Marqués de Riscal, Remelluri, Artadi y Ostatu, entre muchas otras, combinando patrimonio, paisaje y encuentros directos con quienes están marcando el presente y el futuro del vino. En Elciego, Judit y Juan Valdelana guiaron una ruta que incluye Luberri, Valdelana y Marqués de Riscal. En Samaniego y Villabuena de Álava, la familia Sáenz de Samaniego acompañó la visita a Ostatu, Bello Berganzo, Remírez de Ganuza y Luis Cañas. En Getaria, Mikel Txueka mostró proyectos como Txomin Etxaniz y K5. En Labastida, Alain Quintana condujo el recorrido por Bodegas Tierra, Manuel Quintano y Remelluri. Por último, en Laguardia, Patricia López de Lacalle guió la visita a Artadi, Las Orcas, Ukan, Javier San Pedro y Casa Primicia.

La jornada concluyó con una fiesta de despedida para congresistas en la Escuela de Diseño Pública de Euskadi. En ella se disfrutaron tanto de los vinos de los ponentes como de una selección de etiquetas aportadas por Diam Bouchage, impulsor del congreso. La gastronomía corrió a cargo de los restaurantes Karmine, Manolenta, Sua Basque Fusion y Kromatiko.
El congreso puso su broche de oro el 7 de marzo, con cuatro experiencias gastronómicas abiertas al público en Vitoria-Gasteiz y en Rioja Alavesa, con propuestas en restaurantes como Kromatiko, KEA, Sua Basque Fusion, Kimua y El Puntido. Estas cenas, con un precio de 75 euros incluyendo el maridaje, han sido concebidas como un puente entre el congreso y la ciudadanía, integrando cocina y vino en un formato de colaboración y cocreación impulsado por el colectivo emergente ArabaK0.
Como broche de Wine Shapers que organiza EDA Drinks & Wine Campus junto al Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava, se puede destacar que el talento joven es el motor clave para la transformación del sector y que es urgente adaptar la viticultura a los efectos del cambio climático, sin perder de vista el enoturismo como una de las actividades que supone un eje estratégico para las bodegas.