El Parlamento Europeo ha paralizado el acuerdo comercial UE-Mercosur y lo remitió al Tribunal de Justicia de la UE para una revisión legal, lo que podría retrasar su entrada en vigor hasta dos años. La decisión, tomada por un margen estrecho, se debe a dudas sobre su base legal, fuerte oposición de países como Francia y sectores agrícolas europeos, y protestas de agricultores que temen la competencia de productos sudamericanos.
El Parlamento Europeo paralizó el acuerdo comercial UE-Mercosur y lo remitió al Tribunal de Justicia de la UE para que revise su compatibilidad con los tratados, lo que podría retrasar su entrada en vigor hasta dos años. La decisión se tomó por un ajustado margen y se centra en dudas sobre su base legal y un mecanismo de reequilibrio.

El Consejo de la UE dio luz verde a la firma del Acuerdo de Asociación y Comercio Integral entre la Unión Europea y Mercosur a principios de enero. Ofrecía reducciones arancelarias y abría el acceso a nuevos mercados para una amplia gama de bienes y servicios. Sectores clave como la agricultura, la automoción, los productos farmacéuticos y los productos químicos se beneficiarían de la mejora de las condiciones comerciales.
¿Qué ha motivado la paralización de su aprobación?
El proceso se ha estancado por varias razones:
- El Parlamento Europeo decidió, por un estrecho margen de votos, remitir el texto al TJUE para una revisión legal, lo que podría retrasar la ratificación al menos dos años.
- Existe una fuerte oposición de ciertos países, como Francia, Hungría e Irlanda, y de sectores agrícolas europeos, que temen la competencia de productos sudamericanos como la carne de vacuno y el azúcar.
- Simultáneamente, agricultores europeos han realizado protestas en contra del acuerdo, argumentando que perjudica su sector.
Aspectos fundamentales del acuerdo
El acuerdo comercial UE-Mercosur busca crear la zona de libre comercio más grande del mundo, abarcando a más de 700 millones de personas.
- Aranceles: Eliminará progresivamente los aranceles en más del 90% del comercio bilateral. Se estima que ahorrará a las empresas europeas más de 4.000 millones de euros anuales en aranceles y mejoras sustanciales para productos agroindustriales.
- Beneficios UE: Se espera un aumento significativo en las exportaciones europeas de vehículos, maquinaria industrial, vinos y quesos, que actualmente enfrentan altos aranceles en el Mercosur.
- Beneficios Mercosur: El bloque sudamericano obtendría acceso preferencial al mercado de la UE, con beneficios para productos como la carne de res, aves, azúcar, arroz y miel, aunque con cuotas para proteger los sectores sensibles europeos.
- Alcance: Además del comercio de bienes, el acuerdo incluye capítulos sobre servicios, inversiones, propiedad intelectual, diálogo entre actores públicos y privados y cooperación.

La Comisión Europea destaca que el acuerdo «reducirá los elevados aranceles existentes actualmente sobre productos agroalimentarios clave de la UE, como el vino y las bebidas espirituosas (de hasta el 35 %), el chocolate (el 20 %) y el aceite de oliva (el 10 %). Se espera que las exportaciones de productos agrícolas de la UE aumenten casi un 50 %».
Polémica sobre el acuerdo y principales trabas
La oposición más significativa al acuerdo proviene de los sectores agrícola y ganadero de la Unión Europea. Su principal preocupación es el impacto negativo que podría tener en sus medios de vida la entrada de productos del Mercosur, que a menudo se producen con costes menores y bajo normativas diferentes. Además, el acuerdo también suscita inquietudes en relación con los estándares de producción y las exigencias medioambientales.
Diferentes puntos de vista
El Comité Europeo de Empresas de Vinos (CEEV) expresa su decepción una vez se solicitó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que evalúe la base jurídica del Acuerdo. CEEV lamenta la decisión del Parlamento Europeo de solicitar la opinión del Tribunal de Justicia sobre la compatibilidad del Acuerdo UE-Mercosur con los Tratados de la UE. Dicha remisión dará lugar a un retraso de 18 a 20 meses en el proceso de ratificación, creando una incertidumbre innecesaria para las empresas. Añaden que se sienten «decepcionados porque el tiempo es dinero. Solo el año pasado, las empresas vinícolas de la UE que exportan a los mercados del Mercosur se enfrentaron a más de 43 millones de euros en aranceles. Y esta cifra no incluye los costes adicionales generados por la burocracia, los complejos procedimientos de importación y otras barreras no arancelarias, que siguen obstaculizando el acceso al muy prometedor mercado brasileño».

Destacan que «en un momento de crecientes desafíos geopolíticos y económicos, es más importante que nunca que la Unión Europea asegure y diversifique sus relaciones comerciales con socios de confianza sin demora. El Acuerdo UE-Mercosur tiene el potencial no solo de mejorar la competitividad de los vinos europeos en el extranjero, sino también de reforzar el papel de la UE como líder mundial en la promoción de la estabilidad y un comercio abierto y basado en normas».
Por su parte la Asociación de la Industria Alimentaria de Castilla y León, Vitartis, ha expresado sus dudas sobre la posibilidad de que la Unión Europea pueda hacer cumplir realmente las ‘cláusulas espejo’ que figuran en el acuerdo de Mercosur y, por tanto, que los productos importados ofrezcan “las mismas garantías de calidad y seguridad alimentaria que se exige a los europeos”. Así lo ha explicado el presidente de Vitartis, Santiago Miguel.
“En el contexto geopolítico actual, que genera tanta incertidumbre –dijo–, el acuerdo de Mercosur supondría una oportunidad para las exportaciones agroalimentarias de Castilla y León, pero entendemos, compartimos y apoyamos las reclamaciones de las organizaciones profesionales agrarias: es preciso que los productos que se importen reúnan los mismos estándares de calidad y seguridad alimentaria que se exigen en la UE; y que respeten las mismas normativas, tanto medioambientales como sanitarias”.
Vitartis considera que tanto las salvaguardas incluidas como las denominadas ‘clausulas espejo’ “permiten a la UE vigilar y exigir dichos estándares de calidad y de seguridad”, aunque considera que “no cuenta con los instrumentos necesarios para que se cumplan realmente en la práctica”.
La Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore) considera que un acuerdo comercial como el que la Unión Europea tiene previsto sellar con Mercosur no debería firmarse sin asegurar previamente unas condiciones reales de igualdad para los agricultores europeos. “La apertura comercial no puede hacerse a costa del sector agrario”, destacan desde Fenacore, que defiende que solo con un marco normativo europeo más equilibrado, transparente y competitivo se podrá garantizar la seguridad alimentaria, proteger a los agricultores y evitar que los acuerdos comerciales fomenten una competencia desleal que ponga en riesgo las explotaciones agrarias y el futuro del medio rural.