La DOCa Rioja cuantifica 8.642 hectáreas de viñedo viejo y certifica 240 parcelas centenarias tras un riguroso trabajo técnico, impulsando un proyecto pionero de señalización y protección de su patrimonio vitícola más singular.
El Consejo Regulador de la DOCa Rioja ha dado a conocer el alcance de su patrimonio de viñedo viejo y centenario, tras un exhaustivo proceso de auditoría y verificación sobre el terreno desarrollado por sus servicios técnicos. La denominación de origen cuenta actualmente con 8.642 hectáreas de viñedo viejo -plantado en 1980 y años anteriores-, lo que representa cerca del 13% de su superficie total.

Certificación y georreferenciación de las parcelas centenarias en la DOCa Rioja
Como parte de este plan de valorización, el organismo ha verificado 240 parcelas de viñedo centenario, que abarcan 74,83 hectáreas donde al menos el 85% de las cepas supera los cien años. A estas se suman 100,62 hectáreas adicionales con presencia significativa de vides de esa antigüedad, correspondientes a plantaciones de 1924 y años anteriores.
El Consejo Regulador ha habilitado además un espacio web con un mapa interactivo georreferenciado para consultar estas unidades de cultivo. Esta herramienta facilita el acceso a la localización y a la información de estas unidades de cultivo certificadas, contribuyendo a su conocimiento, divulgación y puesta en valor por parte de profesionales, visitantes y del conjunto de la sociedad.
El Consejo Regulador un acto de presentación de la iniciativa en uno de estos viñedos históricos, ubicado en las inmediaciones del municipio de ElCiego, en el que han participado la presidenta del Consejo Regulador, Raquel Pérez Cuevas; el director general, Pablo Franco; la directora técnica del organismo, Alejandra Rubio y el viticultor propietario de la parcela, José Antonio Rubio.
Raquel Pérez Cuevas, presidenta del Consejo Regulador, explica que “no es casualidad que la mayor concentración de Viñedo Viejo y Centenario de España se encuentre en Rioja. Desde su creación, la Denominación ha construido su prestigio sobre una misma premisa: la búsqueda permanente de la excelencia, y esa apuesta histórica por la calidad explica que hoy conserve un patrimonio vitivinícola excepcional”.
Símbolos de excelencia: el nuevo monolito identificativo
Durante el encuentro se ha instalado el primer monolito identificativo de un Viñedo Centenario de Rioja, una pieza elaborada en acero corten integrada en el paisaje, que incorpora el logotipo de Rioja y que servirá como elemento distintivo de estas parcelas excepcionales. Esta señalización constituye el punto de partida de un proyecto que permitirá identificar progresivamente Viñedos Centenarios de la Denominación, acercando al público un patrimonio único que forma parte de la identidad de Rioja desde hace más de un siglo. Próximamente, el Consejo se pondrá en contacto con propietarios de los viñedos centenarios certificados para ofrecerles la oportunidad de contar con un monolito idéntico al inaugurado hoy con el que distinguir su parcela.
Alejandra Rubio, directora técnica del Consejo Regulador de la DOCa Rioja declara que “a los viñedos viejos se suman los centenarios, auténticas joyas del paisaje vitícola cuya excepcionalidad reside no solo en su escasez, sino en todo lo que representan: biodiversidad, sostenibilidad, resiliencia, identidad y excelencia enológica”. Y añade que “el paso del tiempo reduce su producción, pero multiplica su valor: si bien el rendimiento de estas vides disminuye -producen menos uva- la calidad de las uvas se extrema”, explica.

“No todo el patrimonio está en un museo, alguno sigue vivo”, explicaba Pablo Franco, director general del Consejo Regulador. “Con este proyecto, Rioja no mira al pasado con nostalgia, sino con visión de futuro. Proteger nuestras viñas viejas y centenarias significa preservar un patrimonio colectivo irrepetible y responder, al mismo tiempo, a una demanda creciente de autenticidad, origen y excelencia. Porque en Rioja, el tiempo no solo ha dado grandes vinos, también ha construido un legado que hoy la Denominación asume la responsabilidad de conservar para las próximas generaciones”, concluía.
Por su parte, José Antonio Rubio, propietario de la parcela centenaria donde se ha instalado el primer monolito, ha explicado que se trata de un viñedo plantado en 1920, con cerca de 3.000 m², en el que conviven distintas variedades de uva de Rioja, también minoritarias, si bien la mayoría de vides que alberga son de tempranillo y viura. “Parte de su peculiaridad reside también en el suelo, cubierto de piedra, de la que parecen salir las vides”, explicaba.

Una iniciativa que nace desde el territorio
El acto celebrado marca la puesta en escena del viñedo viejo y centenario de Rioja, un proyecto que, sin embargo, no nace ahora: ante la inquietud y voluntad compartida por todo el sector por proteger y ensalzar este patrimonio, el Pleno del Consejo Regulador aprobó por unanimidad, en junio de 2021, un Plan de Potenciación de los Viñedos Viejos y Centenarios que sentó las bases para su identificación, definición, certificación, protección y promoción. Desde entonces, los servicios técnicos del Consejo han desarrollado un exhaustivo trabajo de investigación documental y verificación sobre el terreno que permite hoy comenzar a mostrar los resultados.
La puesta en valor de este patrimonio se enmarca en la Agenda Somos Rioja, el plan impulsado desde la Presidencia del Consejo Regulador para fortalecer la dimensión colectiva de la Denominación y reforzar el orgullo de pertenencia y el sentimiento de identidad compartida en torno a Rioja.
En particular, la iniciativa corresponde al pilar “Futuro Sostenible” de la Agenda, que engloba la protección del entorno, la rentabilidad del sector y el arraigo territorial. Desde esta perspectiva, la protección del viñedo viejo y centenario se entiende como un proyecto en común de conservación del paisaje, de reconocimiento al trabajo de generaciones de viticultores y de puesta en valor de uno de los principales elementos diferenciales del territorio.
En este contexto, Raquel Pérez Cuevas, presidenta del Consejo Regulador de la DOCa Rioja, ha expresado que “este proyecto pionero a nivel nacional e internacional suma un extra al ya extenso porfolio cualitativo con el que cuenta esta Denominación. Preservar estos viñedos supone proteger un patrimonio natural, histórico, cultural y económico que diferencia a Rioja y fortalece su liderazgo como referencia mundial del vino de calidad”.
Un modelo pionero para un legado único
Las viñas viejas y centenarias son el reflejo de más de un siglo de adaptación al territorio, al clima y a las condiciones naturales de Rioja. Su profundo sistema radicular, desarrollado durante décadas, les permite acceder a recursos hídricos y minerales inaccesibles para viñedos más jóvenes, expresar con mayor fidelidad la identidad de cada terroir y ofrecer uvas de extraordinaria concentración, complejidad y equilibrio.
Su menor producción se traduce en vinos con una personalidad única, mientras que su capacidad de adaptación las convierte también en un ejemplo tangible de sostenibilidad (se autorregulan frente a condiciones climáticas adversas, se protegen frente a enfermedades, contribuyen a drenar la erosión del suelo, etc.) y de resiliencia frente al cambio climático y en un elemento clave para la conservación del paisaje vitícola tradicional.
Este proyecto asegura la preservación de un patrimonio natural irrepetible y responde a la demanda global de autenticidad y excelencia vitivinícola. Rioja protege su historia mientras garantiza el futuro de sus viñedos más valiosos.