La consejera de Agricultura del Gobierno de La Rioja, Eva Hita y la directora general de Agricultura, María Jesús Miñana, han visitado el campo demostrativo Bodegas Roda, un ejemplo de viticultura ‘keyline’, con su proyecto línea clave en Cellorigo. La próxima convocatoria de este tipo de ayudas a campos demostrativos se publicará en el primer trimestre de 2023.

En el extremo más noroccidental de La Rioja, en una zona fría donde apenas se cultiva la vid, Bodegas Roda ha implementado un proyecto de viticultura ‘keyline’ o línea clave, en 10 hectáreas de plantación de tempranillo en ecológico, orientado a abordar el cambio climático, evitar la erosión genética en el viñedo riojano y la erosión de suelo, siendo un ejemplo de los llamados campos demostrativos.

Hasta allí se han acercado la consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural, Territorio y Población, Eva Hita, y la directora general de Agricultura y Ganadería, María Jesús Miñana, acompañadas del director general del grupo bodeguero, Agustín Santolaya, y el equipo técnico de la bodega ‘El Llano de la Cuesta de la Cruz’ en Cellorigo, en la franja de los Montes Obarenes.

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Visita al proyecto de campo demostrativo de ‘El Llano de la Cuesta de la Cruz’ en Cellorigo

Este proyecto cuenta con ayudas a campos demostrativos, por concurrencia competitiva, que se subvencionan con el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), para impulsar la transferencia de conocimientos y la innovación en la agricultura y las zonas rurales, mejorar la competitividad de todos los tipos de agricultura y aumentar la viabilidad de las explotaciones. Además, son cofinanciadas por la Unión Europea y la Consejería de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural, Territorio y Población a través del Programa de Desarrollo Rural de La Rioja. En esta línea, la próxima convocatoria de ayudas a campos demostrativos se publicará en el primer trimestre de 2023.

La metodología del ‘keyline’

El método ‘keyline’ surgió en Australia en los años 50 del siglo XX, por el ingeniero Percival Yeomans, como un método de plantación para cualquier cultivo, que consiste en evitar que el agua que baja buscando una vertiente, haciendo una cárcava y llevándose el suelo, se distribuyera, en vez, por las líneas de plantación, infiltrándose en el campo.

Se basa en un modelo que consiste en identificar un punto clave: cuando en cada una de las vertientes de la plantación la pendiente pasa de ser cóncava a convexa. Este punto donde empieza la erosión es el clave y la curva de nivel que pasa por el punto clave es la línea clave. A partir de ahí se trazan las líneas paralelas que serán las líneas de plantación del viñedo.

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La plantación en Cellorigo de Bodegas Roda a vista de dron

En la plantación ecológica de ‘El Llano de la Cuesta de la Cruz’, Bodegas Roda orienta tres líneas de trabajo: el cambio climático, para buscar una zona más fría de cultivo donde alargar la maduración del tempranillo. Al mismo tiempo, el trabajo se enfoca en evitar la erosión genética del tempranillo y la pérdida de biodiversidad, por lo que se ha plantado en la finca material vegetal muy dirigido de 25 morfotipos diferentes de tempranillo, que ofrecen un buen perfil de adaptación a las condiciones de cambio climático, y que responden al trabajo de la bodega durante más de veinte vendimias, para seleccionar más de 550 morfotipos que reflejan toda la diversidad del tempranillo riojano.

Además, el proyecto busca evitar la erosión del suelo, algo que se persigue en la viticultura actual.

La innovación y práctica de los campos demostrativos

Los campos demostrativos persiguen demostrar desde la práctica nuevas técnicas de producción en las explotaciones que contribuyan a la mejora de la competitividad de la actividad agraria en La Rioja, relacionadas con actividades de divulgación y transferencia de conocimiento.

Así existe la posibilidad de ofrecer productos más adaptados a las demandas del mercado y de los consumidores, optimizando a su vez los costes de producción.

La convocatoria de campos demostrativos de 2022 ha estado dotada con 380.000 euros distribuidos en anualidades de 2022 a 2026 y se ha concedido ayudas a doce proyectos que han resultado admitidos. Siete de ellos son productores en ecológico, cinco se sitúan en zonas desfavorecidas de montaña y tres más pertenecen al sector del champiñón.

El porcentaje de subvención es de la totalidad de los costes considerados elegibles. Se pueden percibir como máximo 30.000 euros durante el primer año de ejecución del proyecto, y 12.000 euros en los posteriores, en el caso de acciones demostrativas plurianuales, de acuerdo al actual Programa de Desarrollo Rural de La Rioja.