Esta entrevista exclusiva con Alfonso Ribas, coordinador del proyecto Ecospherewines, revela cómo la inversión en capital natural se está convirtiendo en una estrategia esencial para la viabilidad y rentabilidad del sector vitivinícola. Y lo más interesante: quedan recogidas las soluciones basadas en la naturaleza que se están probando en viñedos de España, Francia y Portugal.

Gracias a Alfonso Ribas disponemos de más información de primera mano sobre Ecospherewines que deja una idea clave: invertir en capital natural no es un coste añadido, sino una estrategia viable para mejorar la rentabilidad y reducir riesgos en el viñedo.

Tecnovino- proyecto Ecospherewines: resiliencia del viñedo, parcelas experimentales

Este proyecto internacional focalizado en proteger y gestionar de manera sostenible los viñedos situados en zonas de gran relevancia ecológica en España, Francia y Portugal está coordinado por la Fundación Juana de Vega. En el consorcio participan trece entidades para validar las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) para potenciar los servicios ecosistémicos proporcionados por los paisajes vitivinícolas.


Tecnovino - Ecospherewines: Alfonso Ribas, director de investigación de la Fundación Juana de Vega

Alfonso Ribas, director del Área de Investigación e Innovación de la Fundación Juana de Vega y coordinador del proyecto Ecospherewines.
Doctor en Economía por la Universidad de Santiago de Compostela, cuenta con una trayectoria consolidada de más de 20 años en el ámbito de la investigación aplicada, la gestión de la innovación y la coordinación de proyectos europeos vinculados al sector agroalimentario y al medio rural. A lo largo de su trayectoria ha trabajado en el ámbito de la economía agraria, el desarrollo rural y las políticas públicas, siempre con un enfoque práctico orientado a la transferencia de conocimiento.

En Ecospherewines lidera la coordinación general del proyecto, asegurando la coherencia técnica entre socios y la correcta implementación de las acciones en las distintas áreas experimentales de España, Francia y Portugal, con el objetivo de trasladar resultados aplicables al viñedo alineados con los retos del sector vitivinícola.


¿Qué es Ecospherewines y qué desafío resuelve

Alfonso Ribas – El principal desafío es responder a una preocupación creciente entre los viticultores: cada vez resulta más difícil mantener la productividad y la estabilidad del viñedo en un contexto de cambio climático, degradación del suelo y mayor presión sobre los recursos.

En este escenario, Ecospherewines explora alternativas reales al modelo de viticultura intensiva que se está extendiendo en muchos territorios. El proyecto pone el foco en recuperar y actualizar prácticas tradicionales —especialmente en paisajes en mosaico— que han demostrado ser eficaces en la gestión del viñedo, integrando conocimiento local con herramientas de análisis más avanzadas.

El punto de partida es claro: parte de la pérdida de resiliencia del viñedo está directamente relacionada con el deterioro de su capital natural. Cuando el suelo pierde fertilidad, disminuye la biodiversidad o se reduce la capacidad de retener agua, el sistema se vuelve más dependiente de insumos externos y más vulnerable frente a perturbaciones.

Por eso, el proyecto apuesta por reforzar ese capital natural como base productiva. No se trata solo de conservar, sino de demostrar que es posible sostener la producción, mejorar la estabilidad del sistema y, al mismo tiempo, avanzar hacia modelos vitivinícolas más equilibrados desde el punto de vista ambiental y económico.

En las cuatro áreas experimentales se están implementando soluciones basadas en la naturaleza adaptadas a cada contexto. Entre ellas destacan la implantación de cubiertas vegetales, la creación de setos y corredores ecológicos, la restauración de bosque de ribera y elementos tradicionales como muros de piedra, así como la mejora de la gestión del suelo para aumentar su materia orgánica. También se trabaja en reducir el uso de insumos químicos mediante el refuerzo de la biodiversidad funcional. No hay una solución única, sino un conjunto de prácticas combinadas que buscan mejorar el equilibrio del sistema y adaptarse a las condiciones específicas de cada territorio vitícola.

Los primeros resultados obtenidos en las zonas piloto son esperanzadores, mostrando cómo la integración de estas soluciones mejora tanto la resiliencia como la productividad de los viñedos del espacio SUDOE:

Tecnovino- proyecto Ecospherewines: resiliencia del viñedo, mapa de situación de parcelas

El capital natural: de coste a inversión rentable

La viabilidad económica es una condición imprescindible para que estas soluciones se adopten en el sector, más aún en periodos de mercados de vino tensionados. Por eso, en Ecospherewines se están evaluando no solo desde el punto de vista ambiental, sino también productivo y económico, en condiciones reales de explotación. Analizamos costes de implantación y mantenimiento, e impacto en rendimientos, así como posibles ahorros en insumos como fitosanitarios, fertilización o laboreo.

Además, se están identificando prácticas que requieren baja inversión inicial, pero generan beneficios claros a corto plazo, lo que facilita su adopción. Todo ello se complementa con el análisis de oportunidades de valorización, como certificaciones o esquemas de apoyo vinculados a la PAC. El objetivo es demostrar, con datos, que invertir en capital natural no es un coste añadido, sino una estrategia viable para mejorar la rentabilidad y reducir riesgos en el viñedo.

Soluciones técnicas para la resiliencia climática

La recomendación principal es empezar con medidas sencillas y adaptadas a cada viñedo. Prácticas como mantener cubiertas vegetales, reducir el laboreo o introducir pequeñas franjas de vegetación son relativamente fáciles de implementar y tienen efectos muy positivos. En explotaciones más grandes, se pueden plantear actuaciones a mayor escala, como redes de infraestructura verde o restauración de elementos del paisaje. Lo importante es entender que no se trata de cambiar todo de golpe, sino de avanzar progresivamente. Muchas de estas soluciones no requieren grandes inversiones, pero sí un cambio de enfoque hacia una gestión más integrada y sostenible del viñedo.

El proyecto está muy orientado a la transferencia de conocimiento. Se están desarrollando guías prácticas, materiales técnicos y herramientas accesibles para viticultores y técnicos. Además, se organizan jornadas, visitas a las zonas piloto y actividades demostrativas para mostrar los resultados sobre el terreno. También se está trabajando en formatos digitales, como contenidos formativos y recursos online, que faciliten el acceso a este conocimiento más allá de las áreas piloto. Además, se han confirmado una serie de jornadas de transferencia de la estrategia y resultados obtenidos en diversas Denominaciones de Origen repartidas a lo largo del espacio SUDOE (CVR Dão, en Portugal; DO Loira y DO Provenza, en Francia; DO Montilla-Moriles en España). La idea es que cualquier profesional del sector pueda entender qué soluciones funcionan, en qué condiciones y cómo aplicarlas en su propio contexto.

Pero, sobre todo, Ecospherewines no quiere quedarse en un conjunto de experiencias piloto. Estamos desarrollando una estrategia específica orientada a guiar a los agentes del sector vitivinícola, a administraciones públicas y a entidades privadas en la implantación de infraestructura verde para mejorar los servicios ecosistémicos en el viñedo. El objetivo es identificar qué funciona, en qué condiciones y cómo puede replicarse, facilitando la adopción de soluciones reales a escala territorial y con vocación de convertirse en una referencia para el sector.

Aunque el enfoque es natural, el uso de tecnología es clave para medir y validar los resultados. Se están empleando sensores de suelo, teledetección, imágenes de dron y herramientas de análisis de datos para monitorizar variables como humedad, temperatura o estado vegetativo. Esta combinación de naturaleza y tecnología permite tomar decisiones más informadas y objetivas. En definitiva, no se trata de sustituir lo natural por lo tecnológico, sino de apoyarse en la tecnología para entender mejor cómo funciona el sistema y optimizar su gestión.

Tecnovino- proyecto Ecospherewines: resiliencia del viñedo, parcelas experimentales 2

La sostenibilidad del viñedo no se entiende sin su dimensión social y cultural. En Ecospherewines estamos incorporando la percepción de la comunidad local, viticultores y visitantes a través de metodologías participativas que permiten recoger cómo se valora el paisaje y los cambios en su gestión. Utilizamos herramientas como talleres, encuestas y enfoques como el Landscape Character Assessment, que permite analizar la identidad y evolución del paisaje desde una perspectiva integradora, poniendo siempre el foco en la percepción pública. Esto es clave porque el viñedo no solo produce uva, sino que también genera identidad, paisaje y experiencia turística. Integrar estas visiones permite diseñar soluciones más aceptadas, reforzar el vínculo con el territorio y aumentar el valor social del viñedo.

El viñedo forma parte de nuestra historia como europeos, en Ecospherewines entendemos que el viñedo es un sistema en el que lo productivo, lo ecológico y lo patrimonial están profundamente conectados. Elementos como los muros de piedra seca, las fuentes o las estructuras tradicionales no son solo parte del paisaje, sino que cumplen funciones clave dentro del ecosistema. Los muros, por ejemplo, actúan como refugio para fauna auxiliar, favorecen la biodiversidad y contribuyen a la estabilidad del suelo en zonas de pendiente.

Por su parte, la recuperación de fuentes y otros elementos hidráulicos ayuda a mejorar la gestión del agua en el territorio. Además, todos estos elementos aportan identidad y valor cultural al viñedo, reforzando su atractivo y su vínculo con el territorio. Integrarlos en la gestión permite avanzar hacia un modelo más completo y sostenible.

Acogida, avances y futuro

La acogida está siendo muy positiva, especialmente entre aquellos territorios cuyos viticultores y bodegas ya perciben los límites del modelo intensivo. Existe un interés creciente por soluciones que permitan producir de forma más sostenible sin perder competitividad. También hay interés por parte de administraciones y técnicos, que ven en el proyecto una base sólida para orientar políticas y programas de apoyo. Evidentemente, como en cualquier proceso de cambio, hay cierto escepticismo inicial, pero los resultados en campo y el enfoque práctico del proyecto están ayudando a generar confianza y a facilitar su adopción.

Las actuaciones relacionadas con la mejora del suelo y la biodiversidad de la parcela están dando resultados especialmente interesantes. Las cubiertas vegetales, la reducción del laboreo y la introducción de elementos de infraestructura verde están mostrando efectos claros en la fertilidad del suelo, la retención de agua y la reducción de temperatura en los cultivos. También destacan las acciones de restauración de elementos del paisaje, que aportan beneficios tanto ecológicos como culturales. Lo más relevante es que estas prácticas no actúan de forma aislada, sino que generan sinergias cuando se combinan dentro de un enfoque de gestión más integral del viñedo.

Las actuaciones que mejoran la salud del suelo son clave para la resiliencia. Un suelo con mayor contenido de materia orgánica retiene mejor el agua y responde mejor a periodos de sequía o lluvias intensas. Las cubiertas vegetales ayudan a proteger el suelo y a regular la temperatura, mientras que ciertos elementos de la biodiversidad hacen que los espacios naturales estén mejor conectados entre sí. En conjunto, estas medidas permiten que el viñedo sea más estable y adaptable frente a un contexto climático cada vez más variable.

El principal legado será demostrar, con datos y experiencias reales, que es posible gestionar el viñedo de forma más sostenible sin perder viabilidad económica. El proyecto dejará un conjunto de soluciones validadas, herramientas prácticas y conocimiento transferible al sector. Pero también aspira a influir en la forma de entender la viticultura, integrando el concepto de infraestructura verde y servicios ecosistémicos en la toma de decisiones. En ese sentido, el impacto no es solo técnico, sino también cultural y estratégico para el futuro del sector vitivinícola.

Tecnovino- proyecto Ecospherewines: resiliencia del viñedo, consorcio

Sí, claramente. Ecospherewines se concibe como un punto de partida. Hay interés en dar continuidad a través de nuevos proyectos que permitan escalar las soluciones, adaptarlas a otros territorios y profundizar en aspectos como la valorización económica o la digitalización. También se está trabajando en reforzar una red de actores implicados para mantener el intercambio de conocimiento más allá del proyecto, de manera que las personas inscritas puedan conocer de primera mano los avances del proyecto y tengan a su disposición, de primera mano, todo el material disponible y el expertise técnico de los socios del proyecto. La idea es consolidar una comunidad que siga avanzando en esta línea, integrando sostenibilidad, innovación y competitividad en el sector vitivinícola.

  • Soluciones técnicas clave implementadas en el proyecto Ecospherewines
    • Suelo de alto rendimiento: Implementación de cubiertas vegetales, biochar enriquecido y acolchados de tojo para maximizar la materia orgánica y la retención de agua.
    • Control natural de plagas: Sustitución de químicos por biocontrol (hongos entomopatógenos) y fomento de fauna auxiliar mediante bandas florales.
    • Infraestructura verde: Creación de setos y corredores ecológicos que actúan como reguladores térmicos del microclima de la parcela.
    • Patrimonio resiliente: Restauración de muros de piedra seca y bancales tradicionales para frenar la erosión y proteger variedades locales.
    • Tecnología de precisión: Monitorización avanzada con sensores de suelo y drones para validar la eficacia de cada intervención en tiempo real.