La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) detalla el estado actual de la industria vinícola global durante el año 2025. ¿Qué datos ofrece? El informe revela una caída en el consumo y el comercio internacional debido a tensiones arancelarias y presiones económicas que afectan el presupuesto de los compradores. Asimismo, la producción mundial se mantiene en niveles bajos por tercer año consecutivo a causa de fenómenos climáticos adversos y ajustes estratégicos en la superficie de los viñedos. A pesar de estos desafíos, el sector muestra resiliencia y un mercado equilibrado, apoyado por la diversificación hacia usos industriales y nuevos acuerdos comerciales.
El panorama del vino a nivel global está atravesando una fase de profunda transformación. Según el informe anual de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) presentado en Dijon, el sector está reaccionando a un complejo entorno de políticas arancelarias, fenómenos climáticos extremos y cambios estructurales en el consumo.

El valor del comercio mundial se mantiene en niveles significativamente más altos que antes de la covid, aunque tanto el volumen como el valor disminuyeron en 2025 debido a las políticas arancelarias y a factores económicos. La producción se ha visto afectada por fenómenos climáticos en ambos hemisferios, lo que ha dado lugar a una cosecha mundial escasa por tercer año consecutivo. Esto contribuyó a compensar los efectos de la disminución del consumo mundial en los últimos años, impulsada de nuevo por las presiones económicas sobre los consumidores, así como por los cambios en los patrones de consumo en los mercados maduros.

El director general de la OIV, John Barker, declara lo siguiente: «En los últimos años, el sector vitivinícola se ha ido adaptando a los continuos retos climáticos, económicos y sociales. En 2025, las perturbaciones en el comercio internacional provocadas por las políticas arancelarias constituyeron un impacto externo más que los productores, los exportadores y la cadena de suministro tuvieron que gestionar. En general, el sector está demostrando su resiliencia, tanto buscando nuevas oportunidades de mercado como ajustando la capacidad de producción en función de la demanda. El comercio y el valor de los productos se mantienen sólidos, y los recientes acuerdos comerciales bilaterales o multilaterales contribuirán a crear condiciones favorables para la evolución de los mercados. La OIV seguirá apoyando a sus miembros y al sector compartiendo datos clave, elaborando normas y recomendaciones con base científica y promoviendo la cooperación internacional para avanzar en nuestros intereses comunes».
Producción global: niveles históricamente bajos
Por tercer año consecutivo, la cosecha mundial se mantiene en cifras reducidas. Se estima que la producción de vino alcanzará los 227 millones de hectolitros en 2025, lo que supone un ligero incremento del 0,6 % respecto al mínimo histórico de 2024
- Impacto climático: La variabilidad del clima sigue afectando a regiones clave en ambos hemisferios
- Ajuste de capacidad: Algunos países han tomado la decisión deliberada de reducir su capacidad productiva para equilibrarse con la demanda.
- Recuperaciones notables: Países como Brasil, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Moldavia han mostrado un repunte tras las pobres cosechas del año anterior.

Consumo de vino: nuevos patrones y presión económica
El consumo mundial se sitúa en 208 millones de hectolitros, una caída del 2,7 % en comparación con 2024. Esta tendencia no es solo coyuntural, sino que responde a factores profundos:
- Cambios estructurales: Los mercados maduros están experimentando una evolución en el comportamiento de los consumidores a largo plazo.
- Poder adquisitivo: La presión económica reciente ha afectado directamente la capacidad de compra de los consumidores.
- Mercados con potencial: A pesar de la caída global, se observa crecimiento en mercados como Portugal, Brasil, Japón y ciertas zonas de Europa Central y Oriental.

Comercio internacional marcado por el desafío de los aranceles
El valor del comercio mundial de vino se mantiene por encima de los niveles previos a la pandemia, pero el 2025 ha estado marcado por una contracción tanto en volumen (-4,7 %), como en valor, que cayó a 33.800 millones de euros (-6,7 %).
La reducción de los volúmenes comerciales refleja una menor demanda mundial y una mayor incertidumbre relacionada con las políticas arancelarias y las tensiones comerciales en general.
Un dato crítico es la caída del 12 % en las importaciones de vino en Estados Unidos, esto es un descenso de 5.500 millones de euros. Precisamente esta reducción se atribuye a la incertidumbre generada por las políticas arancelarias y las tensiones comerciales globales.
No obstante, el vino sigue siendo un producto altamente globalizado, con un 46 % de la producción comercializándose internacionalmente.
Mercado en equilibrio
A pesar de la disminución del consumo, el mercado se mantiene equilibrado gracias a que la producción también ha sido baja. La diferencia de 18,7 millones de hectolitros entre producción y consumo se compensa con usos industriales como la destilación, la elaboración de vinagres y productos derivados del vino y las bebidas espirituosas.
Hacia una adaptación gradual
La superficie vitícola mundial se ha reducido por sexto año consecutivo, situándose en 7,0 millones de hectáreas. Este ajuste refleja una industria que no solo lucha contra el clima, sino que busca de forma proactiva su sostenibilidad económica a largo plazo mediante la cooperación internacional y estándares científicos
El informe detallado de la OIV titulado «Situación del sector vitivinícola mundial en 2025» está disponible en inglés aquí.