Un equipo de la Escuela Superior y Técnica de Ingeniería Agraria (ESTIA) de la Universidad de León (ULE) ha realizado un estudio para investigar un control biológico de las enfermedades de madera de la vid. Los hongos son los causantes de este problema y en ellos parece estar la solución, pero en este caso es de otro tipo, trichoderma, que se encuentra en la propia planta y que se ha descubierto que una vez pasa el tiempo acelera la recuperación de la viña de forma natural.

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Un equipo de la Universidad de León (ULE) que lidera Pedro Antonio Casquero, de la Escuela Superior y Técnica de Ingeniería Agraria (ESTIA) ha llevado a cabo un trabajo titulado ‘Control biológico de las enfermedades de madera de la vid: un reto en la sostenibilidad del sector vitivinícola de Castilla y León’. Se centra en el problema que presentan los viñedos de Castilla y León debido a los hongos que atacan y provocan las enfermedades de madera de la vid. Se trata de lo que los expertos consideran como la ‘filoxera’ de nuestro tiempo, afecta más de 1.600 hectáreas en la comunidad, y de momento no tiene una solución eficaz.
En una región como Castilla y León, con gran tradición vitivinícola, el Grupo Universitario de Investigación de Ingeniería y Agricultura Sostenible (GUIAS) de la Universidad de León (ULE) está recolectando cepas de hongos de Trichoderma en viñedos para aplicarlas como método de control biológico frente a los hongos patógenos que causan las enfermedades de madera de vid.
Tecnovino enfermedades de madera de la vid ULE 2‘Trichoderma’ está presente en la raíz de las plantas. “Es un simbionte, -comenta Casquero-, no virulento con la planta y antagonista de muchos hongos fitopatógenos, con lo que protege a la planta de distintas enfermedades”. Su uso en la agricultura tiene numerosas ventajas, ya que coloniza el entorno de la raíz de las plantas, y se establece rápidamente en la comunidad microbiológica que hay en ella, controlando a patógenos a la vez que estimula el crecimiento de la raíz, lo que permite un control sostenible frente a los hongos causantes de las enfermedades de madera de vid.
Toda la investigación la está llevando a cabo un equipo integrado por Santiago Gutiérrez Martín, Guzmán Carro Huerga, Óscar González López, Álvaro Rodríguez González, Sara Mayo Prieto, Laura Lindo Yugueros y Paulo Henrique Da Silva, y está siendo posible gracias a la colaboración entre sector público y privado, y a la generación de sinergias entre Universidad, Junta de Castilla y León, y empresas vitivinícolas.

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Algunos de los investigadores que han participado en el estudio para encontrar un método biológico para las enfermedades de madera de la vid.

El trabajo además pretende fomentar la sostenibilidad del sector agrario en comunión con las políticas medioambientales de la Unión Europea, puesto que el sector agroalimentario tiene carácter estratégico en Castilla y León, ya que representa un 29,2 por ciento en cifra neta de negocios, es el principal motor económico de la Comunidad, el que más personas ocupa y más horas trabajadas tiene.
Desde la ULE destacan que «dentro de dicho sector, la viticultura tiene gran importancia y peso económico, con Denominaciones de Origen reconocidas en todo el mundo, y una gran implicación socio-laboral porque actúa como fijador de población en el medio rural».
Esta investigación ha recibido recientemente el Premio de Investigación 2016, convocado por el Consejo Económico y Social (CES) y el Campus de Excelencia Internacional, CEI Triangular-E3 (integrado por las Universidades públicas de Burgos, León y Valladolid) y cuyo resultado fue publicado en el BOCyL, 25 de enero de 2017.
La creación de este premio fruto del convenio firmado por el CES y estas universidades públicas tiene el objetivo de reconocer investigaciones universitarias básicas, no destinadas a la transferencia al sector productivo. El estudio ha sido reconocido con el accésit primero y la dotación ha sido de 3.000 euros.