La transformación digital de las bodegas en España se puede materializar con los recursos que ofrece la Federación Española del Vino (FEV). Herramientas como el Hub de Digitalización y Vino y la plataforma WINEXT favorecen la formación, divulgación y el acceso al conocimiento para aplicar la tecnología en la actividad vitivinícola. Y para aquellas firman que no saben por dónde empezar o buscan resolver sus dudas, los asesoramientos personalizados y gratuitos a través de WINEXT suponen la mejor forma de dar el salto hacia la innovación digital.

En un mercado global cada vez más exigente, la digitalización ha dejado de ser una opción para convertirse en una condición imprescindible de competitividad. El sector vitivinícola, tradicionalmente ligado a la tierra, la tradición y la cultura, afronta hoy una etapa de profunda transformación en todos los sentidos en la que la tecnología y la innovación se integran como aliados estratégicos para mejorar la eficiencia, optimizar procesos y responder a nuevas demandas del consumidor.

En este contexto, la Federación Española del Vino (FEV) ha asumido un papel protagonista en la dinamización de esta transición digital del sector, desplegando en los últimos años una batería de iniciativas, herramientas y servicios orientados a acompañar a las bodegas en su proceso de modernización. Desde la creación del Hub de Digitalización y Vino hasta el lanzamiento de la plataforma de asesoramiento WINEXT, por citar dos grandes hitos, la estrategia de la FEV se ha consolidado como un referente en el impulso de la innovación tecnológica aplicada al vino.

Lejos de plantear la digitalización como un fin en sí mismo, se plantea como una palanca transversal capaz de impactar en toda la cadena de valor: desde la viticultura de precisión hasta la comercialización, pasando por la gestión interna, la sostenibilidad o la relación con el consumidor. Un enfoque práctico, orientado a resultados, que ha permitido aterrizar la tecnología en el día a día de las bodegas, independientemente de su tamaño o nivel de digitalización.

Tecnovino- Hub de Digitalización y Vino, FEV

Un ecosistema de innovación al servicio de las bodegas

Uno de los hitos más relevantes de esta apuesta estratégica fue la puesta en marcha, en 2020, del Hub de Digitalización y Vino. Seis años después, esta iniciativa se ha consolidado como un auténtico ecosistema de innovación que conecta al sector vitivinícola con el ámbito tecnológico y facilita la colaboración entre bodegas, empresas especializadas y entidades públicas.

El Hub no es únicamente una plataforma de encuentro, sino un espacio dinámico en el que se detectan necesidades reales del sector y se promueve el desarrollo de soluciones concretas. En él participan bodegas y compañías tecnológicas líderes junto a organismos públicos como la Subdirección de Innovación y Digitalización del Ministerio de Agricultura y otros actores como la Plataforma Tecnológica del Vino, configurando un entorno de trabajo coordinado y orientado a la transferencia de conocimiento.

Este modelo colaborativo ha permitido ampliar progresivamente la red de actores implicados, incorporando nuevas soluciones tecnológicas que abarcan desde la gestión de datos y la automatización de procesos hasta herramientas de marketing digital o sistemas avanzados de trazabilidad. El resultado es un ecosistema cada vez más completo, que facilita a las bodegas el acceso a tecnologías que, en muchos casos, resultarían inaccesibles de forma individual.

Pero si hay un aspecto que define la labor del Hub es su capacidad para generar actividad continua y espacios de reflexión y debate. Más allá de su dimensión estructural, el proyecto se traduce en acciones concretas que impactan directamente en la realidad del sector: formación, divulgación, encuentros profesionales y espacios de intercambio de experiencias.

Tecnovino- Hub digitalizacion y vino, Federación Española del Vino FEV

Formación y asesoramiento: la digitalización al alcance del sector

Uno de los pilares fundamentales de esta estrategia ha sido, desde el inicio, la formación. Conscientes de que la digitalización no puede avanzar sin conocimiento, la FEV ha desarrollado un programa continuo de actividades formativas orientadas a acercar la tecnología a las bodegas de forma comprensible y aplicable.

Los webinars se han convertido en una herramienta clave en este sentido. Solo en 2025 se celebraron 24 sesiones que reunieron a más de 700 participantes, abordando cuestiones tan relevantes como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la agricultura de precisión, el marketing digital o la digitalización del enoturismo.

Se trata de contenidos diseñados con un enfoque eminentemente práctico, que permiten a las bodegas identificar oportunidades concretas de mejora y conocer de primera mano cómo otras empresas están aplicando estas tecnologías. A esta oferta se suma el ciclo de webinars de 2026, que continúa ampliando el alcance y la profundidad de estas temáticas.

En paralelo, se ha apostado por reforzar la cercanía al territorio mediante la organización de jornadas técnicas presenciales, en colaboración con asociaciones regionales de bodegas miembro de la FEV. Estas jornadas, que han pasado ya por lugares como Galicia, Andalucía o Cataluña, responden a la necesidad de adaptar la digitalización a la realidad local, poniendo el foco en casos de éxito y herramientas ya operativas en bodegas.

Otro de los elementos diferenciales de esta estrategia es la generación de espacios de intercambio entre bodegas, a través de una jornada anual de transferencia que se ha consolidado ya como un foro en el que las propias empresas del sector comparten sus experiencias de digitalización, fomentando un aprendizaje colectivo basado en ejemplos reales y tangibles.

Pero, sin duda, uno de los avances más significativos en este proceso de acompañamiento ha llegado en 2025 de la mano de WINEXT, una plataforma de asesoramiento que representa un salto cualitativo en el apoyo a la transformación digital del sector.

WINEXT ofrece a las bodegas acceso gratuito a un catálogo estructurado de 30 asesoramientos especializados, que cubren seis grandes áreas de la cadena de valor, desde la viticultura hasta la sostenibilidad o la comercialización. Cada asesoramiento consiste en sesiones personalizadas con expertos, orientadas a analizar situaciones concretas y proponer soluciones basadas en tecnología.

Este enfoque individualizado permite adaptar la digitalización a las necesidades reales de cada bodega, superando uno de los principales obstáculos que históricamente ha frenado su adopción: la falta de recursos o de orientación sobre por dónde empezar.

Además, el carácter gratuito de estos servicios, posible gracias al apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a través de las ayudas destinadas al intercambio de conocimientos y servicios de asesoramiento en el marco del PEPAC 2023-2027, resulta especialmente relevante para las pequeñas y medianas bodegas, que constituyen la base del tejido empresarial del sector.

Con más de 120 asesoramientos realizados en bodegas de toda España desde su lanzamiento, la acogida de WINEXT refleja no solo el interés creciente por la digitalización, sino también la eficacia de un modelo que combina accesibilidad, especialización y enfoque práctico.

Una hoja de ruta para el futuro del vino español

En definitiva, la experiencia acumulada en estos años permite extraer una conclusión clara: la digitalización no es únicamente una herramienta de mejora, sino un factor determinante para garantizar la competitividad y sostenibilidad del sector vitivinícola en el medio y largo plazo.

A través del Hub de Digitalización y Vino y de iniciativas como WINEXT, la FEV ha logrado articular una propuesta integral que combina conocimiento, tecnología y acompañamiento, situando al sector en una posición más sólida para afrontar los retos actuales: incremento de costes, cambios en el consumo, exigencias regulatorias o presión competitiva internacional.

El reto, sin embargo, no termina aquí. La digitalización es un proceso continuo, que evoluciona al ritmo de la innovación tecnológica y exige una adaptación constante. El objetivo es ambicioso pero claro: construir un sector vitivinícola más eficiente, más sostenible y competitivo, capaz de integrar lo mejor de la tradición con las oportunidades que ofrece la tecnología. Una transformación en la que la digitalización deja de ser un desafío para convertirse en una ventaja estratégica.