Bodegas Frontonio descarta la contaminación por humo en sus uvas tras el incendio en Alpartir, pero advierte sobre el impacto de la fauna y el abandono rural. Fernando Mora MW aboga por revitalizar la agricultura y ofrecer mayor apoyo al mundo rural para proteger el territorio frente al fuego.
El fuego acontecido en la Sierra de Algairén a mediados de agosto llegó a escasos 200 metros del emblemático viñedo El Jardín de las Iguales de Bodegas Frontonio en Alpartir. Aunque los análisis analíticos han descartado la presencia de contaminación por humo en las uvas, la vendimia ha continuado expuesta a pérdidas causadas por los animales silvestres desplazados por las llamas. Ante esta situación, Fernando Mora MW resalta la unión de los vecinos y reclama apoyo continuo al medio rural para evitar la acumulación de combustible en el monte.

Más de 200 hectáreas de la Sierra de Algairén han ardido en el incendio que el viernes 14 de agosto avanzó desde Almonacid de la Sierra hacia Alpartir, amenazando directamente su entorno agrícola y forestal. Fernando Mora MW, fundador de Bodegas Frontonio y vecino de Alpartir, se encontraba ya en la zona del incendio a las 15:19 horas, aproximadamente media hora antes de la hora oficial de declaración del fuego, fijada a las 15:49.
A medida que el incendio avanzaba hacia Alpartir, buena parte de los vecinos abandonaron la localidad y se trasladaron al polideportivo de La Almunia de Doña Godina. Otros decidieron quedarse y colaborar sobre el terreno para intentar contener las llamas y proteger la sierra, los cultivos y el pueblo.
Fernando Mora relata algunos de los angustiosos momentos vividos: “Cuando el fuego llegó, todos nos pusimos a trabajar en equipo. En ese momento nadie pensaba en su viña, en su finca o en lo que podía perder individualmente. Solo pensábamos en la sierra y en nuestro pueblo. Cogimos azadas, palas, agua, lo que teníamos, y nos pusimos a trabajar”.
Las llamas se detienen a 200 metros de El Jardín de las Iguales
Las llamas llegaron a situarse a apenas 200 metros de El Jardín de las Iguales, el viñedo histórico más importante de Bodegas Frontonio y uno de los más prestigiosos de la zona. Situado en el valle de Barrandijos, alberga algunas de las viñas viejas de garnacha y macabeo con las que la bodega elabora sus vinos más emblemáticos.

El enólogo y fundador de Bodegas Frontonio sigue con su relato: “Estuvimos muy cerca de perder El Jardín, pero eso no es lo verdaderamente importante. Hemos perdido parte de nuestra sierra. Más de 200 hectáreas de un paisaje que forma parte de nosotros, de nuestra historia y de la vida de este pueblo. Eso no vuelve porque el incendio se dé por extinguido”.
Análisis de laboratorio para comprobar la calidad de la uva
El fuego se produjo, además, en plena vendimia. Bodegas Frontonio detuvo temporalmente los trabajos y tomó muestras de las uvas potencialmente expuestas al humo. Los análisis realizados por Laboratorios Excell Ibérica, dirigidos por Antonio Palacios, han descartado la presencia de “smoke taint” (contaminación por humo) en las uvas analizadas.
La fauna silvestre desplazada por el fuego amenaza la vendimia
Sin embargo, las consecuencias del incendio no han terminado con las llamas. En los días posteriores, la bodega comenzó a detectar daños en otras parcelas. Corzos, jabalíes y otros animales desplazados por el fuego están buscando alimento en viñedos donde históricamente la presión de la fauna era mucho menor, provocando pérdidas de uva en plena vendimia.
“El fuego no termina cuando desaparecen las llamas. Cambia todo un ecosistema. Los animales han perdido su espacio y ahora buscan alimento donde pueden. También ellos han perdido parte de su casa”.
Abandono del medio rural y vulnerabilidad frente a los incendios
Para Mora, lo sucedido vuelve a poner sobre la mesa un problema mucho más profundo: el progresivo abandono del medio rural y la desaparición de la agricultura y la ganadería como herramientas fundamentales para mantener el territorio. Viñedos, olivares, almendros, cultivos, pastoreo y caminos han creado durante generaciones discontinuidades en el paisaje. Su desaparición aumenta la continuidad de la vegetación y la acumulación de combustible.
“El problema no puede ser solamente cuántos medios tenemos para apagar un incendio cuando empieza a arder. Tenemos que preguntarnos por qué cada vez tenemos un territorio más difícil de defender. Hemos abandonado la agricultura, la ganadería y nuestros pueblos y después nos sorprendemos cuando el monte arde. El abandono también arde”.

Mora destaca también la respuesta de la comunidad de Alpartir: “Estoy tremendamente orgulloso de mi pueblo. Cuando llegó el fuego no había propietarios, bodegueros, agricultores o vecinos. Éramos Alpartir. Todos trabajando juntos sin pensar más allá que en nuestra sierra y nuestro pueblo. Ese orgullo rural existe y hay que defenderlo”.
Pero considera que esa capacidad de reacción no puede convertirse en la última línea de defensa del territorio: “Necesitamos medios de extinción, por supuesto, pero sobre todo necesitamos que vuelva a tener sentido vivir y trabajar aquí. Necesitamos agricultores, ganaderos y gente cuidando el territorio todos los días del año, no solamente cuando arde”.
El humo se ha ido y la vendimia continuó en Alpartir, pero para quienes estuvieron allí la cicatriz permanecerá durante mucho tiempo.
“Dentro de unas semanas probablemente nadie hablará de este incendio. Nosotros veremos la montaña quemada cada mañana. Hemos perdido parte de nuestra sierra. Lo mínimo que podemos hacer es no olvidarlo”, remata Fernando Mora MW.
El incendio sufrido en Alpartir cercano a Bodegas Frontonio evidencia la extrema vulnerabilidad de los paisajes vitivinícolas históricos frente al paulatino abandono del medio rural. A pesar de haberse evitado el daño por humo en el fruto, las alteración del ecosistema y la presión de la fauna desplazada amenazan el desarrollo de la actividad. Resulta prioritario impulsar medidas de prevención permanente y apoyar la actividad agrícola y ganadera para proteger el patrimonio y la biodiversidad del territorio frente a los incendios.