Frenar la transmisión del COVID-19 en espacios cerrados, he ahí la cuestión… A los consejos habituales de mascarilla, distancia social e higiene personal y de superficies, se suman otras medidas para asegurar la calidad del aire interior y prevenir el contagio. Temas de especial interés para lugares donde hay mayor concentración de personas, como es el caso de establecimientos hosteleros, bodegas y otros espacios destinados a actividades enoturísticas, comercios, oficinas o lugares públicos.

Cada vez toman más protagonismo los aerosoles (mezcla del virus con gotitas en el aire) cuando se habla de prevenir la transmisión del COVID-19. Por eso la distancia social podría no ser suficiente para frenar el virus y por tanto la estancia en lugares cerrados con agrupaciones de personas son actividades más sensibles. Así el riesgo de transmisión aérea se presenta sobre todo en espacios interiores, cerrados y sin ventilación.

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Al hilo de ello a finales de julio un grupo de más de 200 científicos de 32 países ha enviado una carta a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que advertía de que la distancia podría no ser suficiente para evitar los contagios en espacios cerrados, ya que es probable que el coronavirus también se transmita por aerosoles a través del aire.

Una transmisión, la del COVID-19, en la que al principio no había certezas, pero cada vez hay más estudios sobre su propagación. Hay diferentes mecanismos de transmisión del virus COVID-19. “Hasta el momento sabíamos que se puede propagar a través del contacto directo con otra persona o a través del contacto directo con una superficie que haya sido contaminada, como por ejemplo una mesa de trabajo; pero ahora estamos viendo que también se propaga mediante la emisión de bioaresoles al ambiente, que pueden mantenerse en suspensión durante un tiempo hasta depositarse en alguna superficie o entrar en contacto con personas a través de la respiración”, explica Jordi Tapias, director técnico de Anticimex, empresa especializada en control de plagas y sanidad ambiental.

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Establecimientos de hostelería, bodegas, centros con actividades enoturísticas, vinotecas, comercios, oficinas o espacios públicos son precisamente lugares más delicados ya que, salvo algunas excepciones en el caso de locales con terrazas al aire libre, en general son locales cerrados. Sin embargo con especial cuidado se puede minimizar la presencia del virus, prevenir la transmisión del COVID-19 y lograr espacios más seguros.

Asegurar la calidad del aire en espacios cerrados

La prevención pasa no solo por la higiene, la protección interpersonal y la limpieza y desinfección de superficies: en espacios cerrados es también fundamental asegurar una correcta calidad del aire interior para evitar la propagación del virus.

“Debemos conocer cómo respira el edificio, es decir, la renovación de aire de cada una de las zonas, flujos y direcciones, la calidad microbiológica del ambiente, y todo ello para tomar las medidas correctoras adecuadas para la mejora de su calidad. Además, estos datos permitirán determinar la ocupación optima de cada espacio. Hay que tener en cuenta que la aportación de aire nuevo diluye los contaminantes del ambiente interior y con ello el riesgo de contraer el Covid-19”, señala Tapias.

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Consejos para evitar contagios en interiores

Para diluir la carga contaminante de las estancias se deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Evitar altas densidades de personas. En establecimientos hosteleros, bodegas, espacios destinados a actividades enoturísticas, comercios, oficinas o espacios públicos donde el número de personas es variable, no hay que sobrepasar nunca el aforo recomendado. Este aforo deberá ser el que permita disponer, por cada usuario, un mínimo de 12,5 litros de aire nuevo por segundo.
  • Abrir las ventanas frecuentemente: hay que promover la ventilación natural siempre que sea posible, antes y después de que la zona haya estado ocupada por personas diferentes.
  • Si no hay ventanas, activar los sistemas de climatización. Es aconsejable poner el sistema de aire en marcha dos horas antes de la actividad con la gente, así como pararlo dos horas después.
  • Evitar en lo posible la recirculación de aire de los sistemas de climatización, trabajando al 100% con aire exterior. Cuando la recirculación resulta inevitable, aplicar soluciones de desinfección del aire de retorno.
  • Realizar regularmente un mantenimiento higiénico-sanitario de todos los elementos y de los sistemas de tratamiento del aire.
  • Dejar funcionando de forma continua los extractores de los aseos (24×7), para evitar que la posible contaminación de estos espacios se desplace a otras zonas.

Por supuesto todas estas acciones se suman al uso de la mascarilla, la distancia entre personas y la higiene personal y de superficies. Así el director técnico de Anticimex recomienda “realizar una auditoría ambiental, que aportará la información necesaria para minimizar el riesgo de contagio, las acciones de mejora de la calidad del aire interior, ocupación máxima y recomendada de las diferentes zonas, etc.”.