El proyecto MANSO llega a su fase final tras evaluar diversas estrategias de manejo del suelo y del viñedo mediante sensores en un contexto de estrés hídrico severo. La iniciativa, coordinada por Innovi, busca aportar soluciones científicas aplicadas para mitigar la mortalidad de plantas y asegurar la sostenibilidad del sector frente al cambio climático.
El proyecto Manso llega a su fase final tras un periodo de investigación aplicada orientado a analizar y comparar distintas estrategias de gestión del suelo y del viñedo en un contexto de sequía extrema. Esta iniciativa surge para dar respuesta a la situación de estrés hídrico severo que viene afectando al sector vitivinícola, donde se ha detectado un debilitamiento generalizado y casos de mortalidad de plantas. Ante este escenario, el proyecto se ha planteado como objetivo prioritario generar conocimiento científico aplicado que incremente la resiliencia del cultivo frente al cambio climático.

Monitorización tecnológica del viñedo de secano
El proyecto se ha centrado en comprender con precisión la dinámica del agua en el suelo y su interacción con el viñedo, especialmente en sistemas de secano. Ante la falta previa de datos robustos que validaran las prácticas de manejo existentes, el proyecto Manso ha integrado un componente tecnológico avanzado. Se han instalado sensores para monitorizar de forma continua el suelo, la planta y las condiciones ambientales, logrando una visión precisa del sistema vitícola en situaciones de sequía.
Una de las principales líneas de trabajo ha sido la comparación de diferentes técnicas de gestión del suelo, con especial atención a la introducción de cubiertas vegetales. Esta práctica se ha analizado como una herramienta capaz de mejorar la estructura del suelo, aumentar la biodiversidad, reducir la erosión y optimizar la gestión del agua, además de contribuir a una mayor eficiencia energética y sostenibilidad del sistema agrario. Los resultados obtenidos confirman su potencial para aumentar la resiliencia del viñedo frente a escenarios de sequía cada vez más frecuentes.
Desde el ámbito de la investigación, se destaca el valor de disponer de datos sólidos para transformar la toma de decisiones en el viñedo. Alba Marco, técnica de la Universitat Rovira i Virgili, subraya que “con los datos podemos dejar atrás la intuición y trabajar con una base científica sólida. La sequía afecta tanto al crecimiento de la vid como a la calidad de la uva, incidiendo en parámetros como la acidez o los azúcares”.
En la misma línea, Álvaro Villodres, del IRTA, destaca el carácter estratégico del proyecto y su proyección futura, afirmando que “estos ensayos pueden ser una referencia para el sector a medio y largo plazo y ayudar a transformar la gestión del viñedo”. Villodres añade que “las cubiertas vegetales aportan beneficios estructurales y ambientales en cualquier escenario climático”.


Por su parte, Lluís Giralt, investigador de la sección de viticultura del INCAVI, hace hincapié en que “el proyecto ha desplegado una infraestructura tecnológica con sensores que aportan información detallada del sistema suelo-planta-atmósfera”. Y añade que “es un proyecto orientado al viñedo de secano, donde entender la disponibilidad de agua es clave para su sostenibilidad futura”.
Desde el sector productivo, las bodegas participantes coinciden en valorar positivamente la aplicación práctica de los resultados, especialmente por la mejora en la toma de decisiones en el viñedo. Óscar Llombart (Bodegues Sumarroca) apunta que “es imprescindible entender mejor el suelo para optimizar los recursos hídricos disponibles durante el año”. En lo que respecta a Àlex Torelló (Celler Kripta) destaca que “hay que aprender a interpretar el suelo y los datos para tomar mejores decisiones en el viñedo”. Por su parte, Lluís Coll (Masia Vallformosa) pone en valor el impacto del proyecto en la calidad del producto final, afirmando que “estos proyectos permiten asesorar mejor a los viticultores y asegurar la calidad y el momento óptimo de vendimia”.

En este contexto, el sector productivo también destaca la necesidad de dar continuidad a estas iniciativas para consolidar resultados y ampliar su alcance. Pere Llopart (Llopart) explica que “los resultados en viticultura requieren tiempo y es necesario continuar el proyecto para obtener más datos”. Josep Jiménez García (Juvé & Camps) pone de relieve el cambio conceptual que ha implicado el proyecto, afirmando que “hemos realizado un cambio de paradigma: hemos aplicado criterios de regadío a la viticultura de secano”.
El proyecto, coordinado por INNOVI y con la participación de las bodegas Bodegues Sumarroca, Celler Kripta, Juvé&Camps, Masia Vallformosa y Llopart, junto con los centros IRTA, INCAVI y la Universitat Rovira i Virgili, con la colaboración de AECAVA, ha permitido reforzar la conexión entre la investigación científica y el sector productivo. Cofinanciado por la Unión Europea a través de la intervención 7161 del Plan estratégico de la PAC (PEPAC) 2023-2027, este proyecto piloto innovador se consolida como una herramienta clave para avanzar hacia una viticultura más sostenible, eficiente y preparada para los retos climáticos del futuro.