El informe Enodata 2026, impulsado por el Incavi, analiza la relación entre las visitas y la conversión comercial en 127 cellers catalanes, destacando el impacto de la venta directa en el negocio.

La actividad enoturística en Cataluña ha dejado de ser una herramienta de promoción exclusiva para convertirse en una vía consolidada de comercialización. Según el estudio Enodata de la venta directa en enoturismo 2026, impulsado por el Instituto Catalán de la Viña y el Vino (Incavi) y elaborado por la revista de enoturismo Enoturista, elaborado tras analizar a 127 cellers, la visita al establecimiento genera un impacto comercial directo que complementa a los canales tradicionales. Actualmente, el 69% de los establecimientos mantiene la distribución o el retail como su principal canal de negocio, si bien la venta directa al consumidor final gana peso progresivamente.

Tecnovino- enoturismo en Cataluña

Impacto comercial de la experiencia enoturística

El documento, que recoge las respuestas de 127 bodegas catalanas (más del 25% de las visitables), ordena la información en indicadores sobre visitantes, experiencias de pago, compra de vino, ticket medio, botellas por compra, recompra, canales de venta, origen del público y evolución de la venta directa.

Los indicadores muestran una elevada tasa de conversión en el punto de venta. En el 69% de las bodegas estudiadas, más del 75% de los visitantes abonan una experiencia, y el 78% de los cellers encuestados declara que más de la mitad de los visitantes adquiere vino tras el recorrido. Según Joan Gené, director general del Incavi, “las datos muestran que la visita al celler tiene un impacto comercial claro” y que esta «doble conversión sitúa al enoturismo como una herramienta económica cada vez más relevante”.

Valor y volumen del ticket medio

La compra en bodega ha superado la adquisición simbólica. El 79% de los cellers reporta un ticket medio superior a los 20 euros, superando los 40 euros en un 29% de los casos. En cuanto al volumen, el 60% de las entidades señala que el visitante suele adquirir entre 3 y 6 botellas por compra. “El vino que más pesa en esta venta directa es el de gama media”, explica Joan Gené, al tiempo que destaca que el 68% de los cellers afirma haber incrementado su venta directa en los últimos tres años.

El público de proximidad como activo estratégico

El origen del visitante es un factor determinante para la estabilidad de este canal. El 71% de los cellers identifica a Cataluña como la procedencia mayoritaria de su público. Esta cercanía geográfica facilita la recurrencia, un factor clave dado que la recompra sigue siendo un reto para el sector: el 45% de las bodegas admite que menos del 10% de los clientes repite compra tras su visita. Ante esta situación, el Incavi subraya la necesidad de reforzar la continuidad mediante el uso de tienda online, clubs de vino y una comunicación más directa con el consumidor.

Una primera base de datos para entender mejor el enoturismo

Enodata de la venta directa en enoturismo 2026 nace para poner cifras a una realidad que muchas bodegas ya conocían por experiencia propia: el enoturismo no solo genera visitas, sino también compra de vino, relación directa con el consumidor y oportunidades de venta futura.

El recopilatorio se ha elaborado a partir de las respuestas de 127 bodegas catalanas y presenta datos agregados, sin identificar bodegas individuales. El objetivo es ofrecer una primera base común para entender mejor el papel de la venta directa vinculada a las visitas.

El documento completo permite observar diferencias por territorios, tipos de público, canales de venta, experiencias de pago y perspectivas de futuro.