Esta bodega leonesa lleva trabajando cuatro años con viñedos viejos de más de 100 años –algunos prefiloxéricos– de las variedades autóctonas Mencía y Prieto Picudo con la finalidad de revalorizar la viticultura de la zona del Jamuz a través de la elaboración de vinos singulares de producción muy limitada.

Cepas Viejas, el vino emblema de la bodega, se elabora a partir de cepas centenarias recuperadas de Mencía, Prieto Picudo y Garnacha

Ubicada en el municipio de Herreros del Jamuz, la bodega Fuentes del Silencio es un proyecto impulsado por un matrimonio de emprendedores (Miguel Ángel Alonso y María José Galera), quienes han confiado en el saber hacer de la enóloga Marta Ramas y el asesoramiento del enólogo experto en Mencías Raúl Pérez. Todos ellos llevan trabajando desde hace cuatro años con el propósito de recuperar la esencia del Jamuz leonés, practicando una viticultura integrada y potenciando al máximo los métodos tradicionales para convertirse en un testimonio vivo de la historia vitivinícola del noroeste de España.
El buque insignia de esta bodega es el vino Cepas Viejas, que recibe este nombre porque está elaborado con cepas centenarias recuperadas de Mencía, Prieto Picudo y Garnacha. La última añada de este vino, la correspondiente a 2015, ya está disponible en el mercado y destaca por ser un tinto de color rubí, que se muestra complejo en nariz, con intensos aromas a fruta roja, fruta negra confitada y chocolate. En boca es seco, con una acidez elevada, taninos finos, equilibrados e intensos, notas de grosella roja, frambuesa y cereza negra con chocolate, cedro, madera tostada y minerales. Su final es largo y persistente (PVP 22 euros).
Junto a Cepas Viejas, esta bodega también elabora el vino tinto Fuentes del Silencio y el rosado Aromas del Silencio. Este último se elabora exclusivamente con Prieto Picudo obtenido a partir de cepas de entre veinte y treinta años. El resultado es un vino de color púrpura pálido, con nariz intensa de frutos rojos tipo fresa y frambuesa, y que en boca, se muestra seco con acidez media y sabor de intensa fruta roja, cerezas y fresas acompañadas de notas de miel y ligera presencia de carbónico natural.