Los detalles de la vendimia 2026 en Bodegas Príncipe de Viana se pueden resumir en un año récord, caracterizado por la precocidad, el éxito de la uva oneca y el enfoque en la frescura frente al cambio climático.
La campaña más temprana de la historia de Príncipe de Viana obliga a extremar la precisión en el viñedo y en bodega. En este escenario, oneca, la variedad blanca histórica recuperada en Navarra, afronta su segunda añada mostrando una sorprendente capacidad de adaptación.

Así lo valoran desde la bodega: «Hay vendimias que se recuerdan por la cantidad, otras por la calidad y algunas porque obligan a replantearse todo lo aprendido. La de 2026 en Navarra pertenece, de momento, a esta última categoría».
La campaña más temprana que exige reaccionar más rápido
En Bodegas Príncipe de Viana comenzó en la madrugada del 11 de agosto, alrededor de quince días antes de lo que tradicionalmente se consideraba habitual. Un adelanto extraordinario que es mucho más que una fecha en el calendario: cambia la forma de observar el viñedo, de organizar la vendimia y de tomar decisiones en bodega.
«La planificación empieza antes en el viñedo», resume Pablo Pávez, director de Enología y Viticultura de Bodegas Príncipe de Viana. Una frase que explica buena parte de lo que está sucediendo esta campaña.
Las elevadas temperaturas y la falta de precipitaciones durante buena parte de la primavera y el verano han acelerado el ciclo de la vid. Pero quizá lo más complejo de 2026 no sea solo ese adelanto, sino la manera desigual en la que está evolucionando el viñedo.
En Príncipe de Viana destacan que «variedades tradicionalmente más tardías se han aproximado en fechas a otras más tempranas y determinadas zonas que normalmente maduraban después han acortado distancias con las más precoces». Por eso «el resultado es una vendimia mucho más concentrada».

Para una bodega, esto implica intensificar el seguimiento parcela a parcela y agilizar al máximo la recogida y la entrada de la uva. Porque cuando varias variedades alcanzan prácticamente a la vez su momento óptimo, cada decisión cuenta.
«Cada variedad tiene su punto y, si no llegas a él en el momento adecuado, las pérdidas cualitativas pueden ser importantes», explica Pávez.
Las primeras uvas en entrar fueron las blancas, con chardonnay a la cabeza. Su comportamiento funciona además como una primera señal de lo que puede esperarse del resto de la campaña.
El desafío del cambio climático: cómo Príncipe de Viana gestiona la frescura en 2026
Si una palabra está marcando las decisiones de Príncipe de Viana durante esta vendimia es frescura.
En una añada sometida a altas temperaturas y estrés hídrico, preservar la expresión frutal y aromática de la uva se convierte en una prioridad. Por eso prácticas que la bodega explica que ya se empleaban habitualmente, «como la vendimia nocturna, han adquirido todavía mayor importancia».

Detallan que «especialmente en las variedades blancas y en las tintas destinadas a rosado, recoger durante las horas más frescas permite que la uva llegue a bodega a menor temperatura y ayuda a reducir oxidaciones y pérdidas aromáticas. A partir de ahí, el trabajo continúa con procesos rápidos y un control preciso de la temperatura para proteger los aromas más frescos de la fruta».
Otro aspecto que mencionan va referido al agua que «también ha marcado diferencias. Los suelos capaces de conservar humedad en profundidad y los viñedos con una correcta gestión hídrica han mostrado una mayor capacidad para mantener el equilibrio«.
En palabras del enólogo: «Buscamos que durante la maduración exista cierto estrés hídrico, pero cuando la sequía es excesiva puede producirse una pérdida de frescura».
Entre las variedades que están mostrando un comportamiento especialmente interesante este año, la bodega destaca chardonnay y viura entre las blancas y garnacha, merlot y graciano entre las tintas, aunque todavía es pronto para establecer conclusiones definitivas.
La uva oneca, una variedad histórica frente a los retos del nuevo clima navarro
Y en mitad de una vendimia que habla inevitablemente de adaptación aparece una de las variedades más singulares del viñedo navarro: Oneca.
Esta uva blanca histórica, recuperada después de décadas y convertida por Príncipe de Viana en uno de sus proyectos más especiales, afronta ahora su segunda elaboración. Para la firma «su regreso al viñedo representa una curiosa paradoja: una variedad del pasado que empieza a mostrar qué puede aportar al vino del futuro».
En un año climáticamente exigente como 2026, consideran que «su comportamiento está resultando especialmente interesante».
Pablo Pávez adelanta que «hemos visto un muy buen comportamiento del viñedo». El vino se encuentra todavía en proceso de elaboración, pero las primeras sensaciones apuntan a una buena concentración de fruta fresca.

Respecto a la primera añada, el equipo técnico espera encontrar además mayor persistencia en boca, más cuerpo y elegancia.
Todavía habrá que esperar para conocer el resultado definitivo, pero la evolución de Oneca añade una nueva dimensión a esta cosecha: observar cómo una variedad histórica de Navarra responde a unas condiciones climáticas que probablemente marcarán cada vez más el futuro de la viticultura.
Perfil de la añada 2026
Las primeras impresiones en bodega permiten también comenzar a dibujar el posible perfil de la añada.
En los blancos se espera un mayor cuerpo sin perder frescura, con una expresión aromática que podría desplazarse de los registros más cítricos y florales hacia una fruta algo más madura y tropical, con recuerdos de melocotón o piña.
En los tintos se aprecia una buena madurez, fruta roja y negra fresca y madura, concentración y taninos redondos y elegantes.
Son todavía conclusiones preliminares. La vendimia sigue demostrando que no existen dos años iguales.
Y quizá esa sea una de las grandes enseñanzas de 2026. Ante un clima cambiante, elaborar vino implica cada vez más observar, anticiparse y tomar decisiones con rapidez.
En Príncipe de Viana, explican que «esa adaptación convive además con otra mirada: recuperar variedades que forman parte de la memoria vitícola de Navarra». Y por supuesto: «Oneca resume bien esa filosofía. Recuperar el pasado no para reproducirlo, sino para descubrir qué puede enseñarnos sobre el futuro».