El Institut Català del Suro ha encontrado una nueva salida para los subproductos de la industria corchera transformándolos en materia prima para la impresión en 3D.

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El taller organizado por EIP-AGRI sirvió para que personas de diferentes nacionalidades que trabajan el mismo ámbito pudieran compartir su conocimiento

María Verdum y Albert Hereu, del departamento de I+D+i del ICSuro, participaron recientemente en un workshop internacional, organizado en Viena por la Asociación Europea de Innovación en Agricultura, EIP-AGRI, para presentar una nueva aplicación que pone en valor el corcho de baja calidad. Se trata de una fórmula que combina el corcho granulado y biopolímeros usados para obtener un producto que puede ser utilizado como materia prima por los usuarios de impresoras 3D y por aquellas empresas que utilicen las técnicas de inyección, moldeado y extrusión en la fabricación de piezas y productos.
Una de las cosas más interesantes de esta propuesta es que permite dar salida, no solo a los subproductos de la industria del corcho, sino también a la corteza del alcornoque o a los troncos de árboles quemados. Y es que el punto de partida de esta propuesta desarrollada por el ICSuro han sido los grandes incendios que sufrieron los bosques catalanes en el año 2013 y 2014. El fuego dejó grandes masas de alcornocal quemado en el Alto Ampurdán, Calonge, Palamós y Vall-llobrega, de las que es preciso sacar un rendimiento si se quiere que los propietarios de estos bosques sigan apostando por el alcornoque como una actividad económicamente viable e interesante.
Además del proyecto de ICSuro, en el workshop “Nuevas cadenas de valor de un bosque multifuncional” organizado por EIP-AGRI, se presentaron otros 20 casos de estudio desarrollados por centros tecnológicos de investigación, propietarios y gestores forestales, ganaderos y agricultores, y gobiernos de un total de 19 países europeos.