La compañía ratifica en su Junta General de Accionistas las cuentas de 2025, logrando una facturación de 252,5 millones de euros y una reducción en su deuda neta bancaria hasta los 92,4 millones de euros, en un año marcado por la inestabilidad en el consumo y la presión de los costes operativos.
La Junta General de Accionistas de Osborne ha hecho públicos los resultados financieros correspondientes al ejercicio 2025. La empresa alcanzó unas ventas netas de 252,5 millones de euros, frente a los 251 millones registrados en 2024. Por su parte, el ebitda se situó en 35,4 millones de euros, y el beneficio neto alcanzó los 12,9 millones de euros. Asimismo, la compañía ha logrado reducir su deuda neta bancaria de 95,5 millones a 92,4 millones de euros, una medida que, según la dirección, refuerza la solidez de su balance.

Resiliencia frente a la volatilidad de los mercados
El balance anual refleja la capacidad de la organización para adaptarse a un entorno marcado por la inestabilidad geopolítica, el deterioro del consumo y una creciente presión de los costes sobre los márgenes. El negocio internacional experimentó un descenso del 2% en su facturación, condicionado por factores como la revalorización del euro, el incremento de los aranceles en mercados estratégicos y el impacto logístico de la peste porcina africana. No obstante, la compañía ha destacado que, sin estos factores externos, la demanda en mercados clave mostró un comportamiento robusto.
Sofía Osborne, presidente de la compañía, declara que «2025 ha sido un año especialmente exigente, en el que hemos tenido que operar en un entorno de elevada incertidumbre. A pesar de ello, hemos logrado mantener nuestros resultados y la solidez de nuestro balance. Como empresa familiar con más de 250 años de historia, seguimos apostando por el largo plazo, reforzando nuestra capacidad de adaptación y apoyándonos en nuestros valores para afrontar el futuro con confianza».
Durante 2025, Osborne ha operado en un contexto marcado por importantes desafíos: la caída estructural del consumo de alcohol, la contracción del consumo en hostelería, la revalorización del euro frente al dólar y al yuan, el incremento de los aranceles en EEUU y las subidas de costes de las materias primas, así como disrupciones puntuales como el brote localizado de peste porcina africana.
No obstante, la compañía ha logrado mantener el crecimiento de su negocio de ibéricos, reforzar la cuota de las marcas de bebidas espirituosas en mercados clave y limitar la caída de su negocio de vino -muy afectado por la tendencia global de menor consumo-.

Inversiones en eficiencia industrial y digitalización
En línea con su estrategia a largo plazo, más allá de los resultados del ejercicio, Osborne ha continuado impulsando sus principales ejes de transformación:
- Refuerzo de las marcas e impulso a la innovación. Osborne ha continuado desarrollando su portafolio, con especial foco en el refuerzo de sus marcas estratégicas -5J, Nordés, Veterano- y en el impulso a sus innovaciones -nuevos loncheados 5J, Veterano ready-to-drink, Nordés 0,0 y Licores del Mono, entre otros-.
- Internacionalización. A pesar de las circunstancias adversas ya mencionadas, Osborne ha reforzado sus apuestas por los principales mercados -Alemania, EEUU, Italia y China- en los que se ha incrementado el sell-out a consumidores finales, ha ampliado su red de distribución y ha impulsado una diversificación geográfica que mostrará sus frutos en los próximos años.
- Eficiencia operativa y digitalización. Durante 2025, la compañía ha acometido inversiones por valor de 12,8 M€ destinadas a mejorar la eficiencia industrial y la cadena de suministro, destacando proyectos en las plantas productivas de Jabugo, Riofrío, y Bodegas Montecillo. Complementariamente, la compañía ha reforzado su ecosistema digital –mejoras del modelo analítico, implantación de IA, mejoras en ciberseguridad- y al impulso del negocio B2C -con un incremento del 17% de la facturación del canal e-commerce-.

Apuesta y compromiso con la sostenibilidad
Osborne ha reforzado su compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente, destacando el origen renovable del 100% del consumo eléctrico, los importantes avances en materias de economía circular y reducción de residuos, y el mantenimiento de inversiones orientadas a la eficiencia energética. Además, la compañía ha mantenido su apoyo a la Fundación Osborne, que ha reforzado su labor social mediante iniciativas como la Escuela Gastro que, desde su nacimiento, ha formado ya a más de 300 alumnos con una tasa de inserción laboral del 95%.